El historia del Barco Botijo

Antonio G. Jáuregui 31-12-2015 - Historia

  • Historia de cómo el Melilla CF salvó la categoría en la temporada 1974/75

La historia que le relatamos hoy, corresponde a la temporada 1974/75, el Melilla CF militaba en Tercera División y le tocó jugarse la permanencia en la misma, ante el Manchego de Ciudad Real, pero permítanme antes, que les cuente el significado de la frase que titula el artículo, “El barco botijo”.

Ocurrió en 1952, la UD Melilla estaba ese año en el Grupo Sur de la Segunda División del fútbol español, era su segunda temporada en esta categoría y el 13 de enero del citado año, le correspondía jugar en Álvarez Claro contra el Málaga CF, los dos equipos figuraban en la parte alta de la clasificación y se jugaban en este partido, buena parte de las posibilidades de cara a las aspiraciones de ambos para ascender Primera División.

Este acontecimiento movilizó a la afición malagueña, que se desplazó en masa hasta la ciudad de Melilla para apoyar a su equipo, mayoritariamente lo hizo por barco, en el JJ Sister de la Compañía Transmediterránea, al que apodaron “botijo”. De ahí quedó la costumbre de apodar “barco botijo”, a aquél que es utilizado para el desplazamiento (ida y vuelta), de seguidores de un equipo de fútbol.

Hecha la necesaria introducción, nos centraremos en la historia del que posiblemente, hablamos de 1975, fuera el último desplazamiento masivo de aficionados melillenses en un “barco botijo”.

Como les contábamos al principio, corría la temporada 1974/75. Esa temporada Melilla contaba con dos equipos en Tercera División, la Sociedad Deportiva Melilla, que había debutado en la categoría y aunque, no exenta de dificultades, había conseguido salvarla, no así el Melilla CF que tuvo que jugar una eliminatoria para permanecer en la misma.

Faltando ocho partidos para la finalización de la liga, el Melilla había cesado a su entrenador Ramoní, haciéndose cargo de la dirección del equipo Antonio Potous, que ejercía labores de Secretario Técnico.

Los ocho partidos jugados bajo la dirección de Potous, evitaron el descenso directo, pero no, el tener que jugar una eliminatoria para permanecer en la categoría.

Esta fase de permanencia nos tocó jugarla contra el citado Manchego de Ciudad Real, campeón de Regional Preferente de su Federación.

La eliminatoria prevista en principio a doble partido, uno jugado en Ciudad Real y otro en Melilla, finalizaron ambos con los resultados de 1 a 0, para cada equipo, lo que llevó a tener que disputar un tercer partido  de desempate en un campo neutral y el elegido fue el Estadio de Los Cármenes de la ciudad de Granada, el día, el 22 de junio de 1975.

La Junta Directiva del Melilla CF presidida por don José Vergara, organizó un viaje masivo, para que los aficionados acudieran a apoyar al equipo. El viaje fue organizado por su directivo Pepe Imbroda que, por 1.000 pesetas, incluía, billete de barco Melilla-Málaga y regreso, billete de autobús Málaga-Granada y regreso, así como la entrada para el partido. El éxito fue absoluto, lo explica el cartel que tuvo que colgarse en la puerta de acceso al Club en la calle Castelar. “No hay billetes de barco, no hay plazas de autobús, no hay entradas”.

El Melilla CF partió de Melilla por vía aérea, y estaba formada por: Directivo Jaldo; entrenador Antonio Potous; jugadores Fermín, Marcos, Ferrer, Ginés, Algarte, Avalos, Cruza, Del Pino, Alba, Oña, Vicente, Eduardo, Lizoaín, Vázquez y Quique Ventaja.

Con casi 8.000 espectadores en las gradas, en una tarde de calor infernal, comenzó un partido que finalizando el primer tiempo, se ponía cuesta arriba para el Melilla, que perdía por un gol a cero, marcado de penalti por el manchego Serna en el minuto 44.

Al comienzo de la segunda parte, Potous que había realizado el cambio de Vicente por el joven melillense Quique Ventaja, acertó de pleno y la alegría cambió de aficiones, dividida casi al cincuenta por ciento entre manchegos y melillenses todos mezclados y hermanados. El Melilla haría tres goles, el primero de Oña, marcado de penalti y los dos restantes marcados por Quique Ventaja, el resultado final de 3 a 1, colmaba de alegría a los casi 4.000 melillenses desplazados. El viaje de vuelta, en el que también viajaba el equipo fue indescriptible. Así lo definió una pancarta: “Aquí estamos después de 16 horas de barco”. 

El historia del Barco Botijo

  • Historia de cómo el Melilla CF salvó la categoría en la temporada 1974/75

La historia que le relatamos hoy, corresponde a la temporada 1974/75, el Melilla CF militaba en Tercera División y le tocó jugarse la permanencia en la misma, ante el Manchego de Ciudad Real, pero permítanme antes, que les cuente el significado de la frase que titula el artículo, “El barco botijo”.

Ocurrió en 1952, la UD Melilla estaba ese año en el Grupo Sur de la Segunda División del fútbol español, era su segunda temporada en esta categoría y el 13 de enero del citado año, le correspondía jugar en Álvarez Claro contra el Málaga CF, los dos equipos figuraban en la parte alta de la clasificación y se jugaban en este partido, buena parte de las posibilidades de cara a las aspiraciones de ambos para ascender Primera División.

Este acontecimiento movilizó a la afición malagueña, que se desplazó en masa hasta la ciudad de Melilla para apoyar a su equipo, mayoritariamente lo hizo por barco, en el JJ Sister de la Compañía Transmediterránea, al que apodaron “botijo”. De ahí quedó la costumbre de apodar “barco botijo”, a aquél que es utilizado para el desplazamiento (ida y vuelta), de seguidores de un equipo de fútbol.

Hecha la necesaria introducción, nos centraremos en la historia del que posiblemente, hablamos de 1975, fuera el último desplazamiento masivo de aficionados melillenses en un “barco botijo”.

Como les contábamos al principio, corría la temporada 1974/75. Esa temporada Melilla contaba con dos equipos en Tercera División, la Sociedad Deportiva Melilla, que había debutado en la categoría y aunque, no exenta de dificultades, había conseguido salvarla, no así el Melilla CF que tuvo que jugar una eliminatoria para permanecer en la misma.

Faltando ocho partidos para la finalización de la liga, el Melilla había cesado a su entrenador Ramoní, haciéndose cargo de la dirección del equipo Antonio Potous, que ejercía labores de Secretario Técnico.

Los ocho partidos jugados bajo la dirección de Potous, evitaron el descenso directo, pero no, el tener que jugar una eliminatoria para permanecer en la categoría.

Esta fase de permanencia nos tocó jugarla contra el citado Manchego de Ciudad Real, campeón de Regional Preferente de su Federación.

La eliminatoria prevista en principio a doble partido, uno jugado en Ciudad Real y otro en Melilla, finalizaron ambos con los resultados de 1 a 0, para cada equipo, lo que llevó a tener que disputar un tercer partido  de desempate en un campo neutral y el elegido fue el Estadio de Los Cármenes de la ciudad de Granada, el día, el 22 de junio de 1975.

La Junta Directiva del Melilla CF presidida por don José Vergara, organizó un viaje masivo, para que los aficionados acudieran a apoyar al equipo. El viaje fue organizado por su directivo Pepe Imbroda que, por 1.000 pesetas, incluía, billete de barco Melilla-Málaga y regreso, billete de autobús Málaga-Granada y regreso, así como la entrada para el partido. El éxito fue absoluto, lo explica el cartel que tuvo que colgarse en la puerta de acceso al Club en la calle Castelar. “No hay billetes de barco, no hay plazas de autobús, no hay entradas”.

El Melilla CF partió de Melilla por vía aérea, y estaba formada por: Directivo Jaldo; entrenador Antonio Potous; jugadores Fermín, Marcos, Ferrer, Ginés, Algarte, Avalos, Cruza, Del Pino, Alba, Oña, Vicente, Eduardo, Lizoaín, Vázquez y Quique Ventaja.

Con casi 8.000 espectadores en las gradas, en una tarde de calor infernal, comenzó un partido que finalizando el primer tiempo, se ponía cuesta arriba para el Melilla, que perdía por un gol a cero, marcado de penalti por el manchego Serna en el minuto 44.

Al comienzo de la segunda parte, Potous que había realizado el cambio de Vicente por el joven melillense Quique Ventaja, acertó de pleno y la alegría cambió de aficiones, dividida casi al cincuenta por ciento entre manchegos y melillenses todos mezclados y hermanados. El Melilla haría tres goles, el primero de Oña, marcado de penalti y los dos restantes marcados por Quique Ventaja, el resultado final de 3 a 1, colmaba de alegría a los casi 4.000 melillenses desplazados. El viaje de vuelta, en el que también viajaba el equipo fue indescriptible. Así lo definió una pancarta: “Aquí estamos después de 16 horas de barco”.