Atlético de Tetuán

Antonio G. Jáuregui 20-11-2015 - Historia

  • Fue el máximo representante del fútbol del Protectorado y contó en sus filas con varios jugadores melillenses

Enrique Ojeda

Como recordarán nuestros lectores, en anteriores capítulos hablamos sobre el fútbol en el Protectorado (ver en “Recordando a”, 9-07-2015). Hoy les vamos a contar la historia del Atlético de Tetuán, que fue el club que logró el mayor galardón entre los equipos de fútbol en tiempos del citado Protectorado, la Primera División del fútbol español. Concretamente participó en la máxima categoría en la temporada 1951-52.

El Atlético de Tetuán se fundó allá por 1933, estuvo ausente durante la Guerra Civil y se refundó en 1940, desapareciendo en 1956 con motivo de la independencia de Marruecos, fusionándose con el Atlético de Ceuta y ocupando éste la plaza que dejaba libre en la Segunda División del fútbol español.

Durante esta larga quincena de años en el que obtuvo la máxima representación deportiva de la capital del Protectorado Español, en la temporada 1942-43, ascendió a Tercera División, llegando entre ascensos y descensos a la campaña 1948-49 en la que subió a Segunda División, mientras que en la temporada 1950-51 lograba el ascenso a Primera División, en la que sólo estuvo un ejercicio, el 1951-52, pero en el que se dieron el lujo de ver desfilar por el Estadio Varela, después Sania Ramel, a lo mejor del fútbol español en competición oficial.

El Atlético de Tetuán está ligado a Melilla no sólo por la condición geográfica, también por la familia Parres, familia ligada a la empresa automovilística, con sedes en el Protectorado y que hoy sigue presente en nuestra ciudad. Antonio Parres Candela fue presidente de la UD Melilla en la primera vez que nuestra ciudad estuvo en Segunda División y a la temporada siguiente marchó a Tetuán, formando parte de la directiva del Atlético, dirigida por otro miembro de la familia, Julio Parres López, de larga trayectoria directiva, además de Tetuán, presidió al Málaga y al Ceuta acabado el Protectorado.

El Atlético de Tetuán contó en sus filas con jugadores que alcanzaron la gloria en el fútbol español, internacionales como Andrés Mateo (Sevilla CF), Rafa Iriondo (Athletic de Bilbao),  Lesmes (Real Madrid), Matito (Real Valladolid), nuestro Ramoní (Sevilla CF) y Chicha (internacional con Marruecos).

Al equipo representativo de la capital del Protectorado siempre se le dio bien pescar en el caladero melillense. Con nuestro nombrado Ramoní, que fue el primero en cambiar de aires, ascendieron a Segunda División en la temporada 1949-50, en la que fue fichado por el Sevilla CF.

Esa misma temporada nos quitaron al madrileño Luisito Sánchez, un extraordinario jugador que había estado  aprueba en el Real Madrid en su etapa melillense y que de Tetuán saltó al Sporting de Gijón.

En la temporada 1951-52, la del Tetuán en Primera División, pescaron en primer lugar al nadorense Juanito Moreno que posteriormente recalaría en el Real Club Deportivo Español, y más tarde al melillense Rafael Sánchez, un jugador polivalente. Finalmente se llevaron a Martí Gimeno, catalán del Tarrasa, que jugó en el Melilla durante su servicio militar.

Como punto final les vamos a relatar dos anécdotas que tuvieron como protagonista al FC Barcelona.

En el último partido de Primera División jugado en el Estadio Varela de Tetuán, Juanito Moreno arrancó desde medio campo, con el balón controlado enfiló la portería del Barcelona regateando a cuanto jugadores, incluso le salió al paso el gran portero internacional Ramallets, pero marcó un precioso gol.

La segunda anécdota tiene que ver con Mohamed Lahcen ‘Chicha’, jugador marroquí fichado del Mogreb de Tánger, que junto a Juanito Moreno completó una pareja de interiores de extraordinaria calidad. Chicha era un jugador muy poquita cosa, no llegaba al metro sesenta de estatura y cincuenta kilos de peso, pero era un futbolista genial, de los que nacen con ese don.

En el partido de Copa jugado en Barcelona, el árbitro castigó al equipo local con penalti. En una época en la que se estilaba el “cañonazo” al portero, Chicha con suma suavidad engañó a Ramallets que se tiró por el lado contrario al que entró el balón. Comoquiera que aquello era una novedad para el portero catalán, según se levantó del césped, se fue en dirección a Chicha con la intención de felicitarlo. Éste pensó que le quería pegar por haberlo vacilado y echó a correr hacia el centro del campo, pero finalmente se arregló el malentendido.

El Barcelona quiso ficharlo, pero Chicha, tan genial como futbolista pero persona humilde, sencilla y apegada a su tierra, no la quiso abandonar nunca.     

Fuente El Telegrama del Rif y el libro "Tetuán y su Atlético" de Julio Parres Aragonés. 

Enrique Ojeda

Atlético de Tetuán

  • Fue el máximo representante del fútbol del Protectorado y contó en sus filas con varios jugadores melillenses

Como recordarán nuestros lectores, en anteriores capítulos hablamos sobre el fútbol en el Protectorado (ver en “Recordando a”, 9-07-2015). Hoy les vamos a contar la historia del Atlético de Tetuán, que fue el club que logró el mayor galardón entre los equipos de fútbol en tiempos del citado Protectorado, la Primera División del fútbol español. Concretamente participó en la máxima categoría en la temporada 1951-52.

El Atlético de Tetuán se fundó allá por 1933, estuvo ausente durante la Guerra Civil y se refundó en 1940, desapareciendo en 1956 con motivo de la independencia de Marruecos, fusionándose con el Atlético de Ceuta y ocupando éste la plaza que dejaba libre en la Segunda División del fútbol español.

Durante esta larga quincena de años en el que obtuvo la máxima representación deportiva de la capital del Protectorado Español, en la temporada 1942-43, ascendió a Tercera División, llegando entre ascensos y descensos a la campaña 1948-49 en la que subió a Segunda División, mientras que en la temporada 1950-51 lograba el ascenso a Primera División, en la que sólo estuvo un ejercicio, el 1951-52, pero en el que se dieron el lujo de ver desfilar por el Estadio Varela, después Sania Ramel, a lo mejor del fútbol español en competición oficial.

El Atlético de Tetuán está ligado a Melilla no sólo por la condición geográfica, también por la familia Parres, familia ligada a la empresa automovilística, con sedes en el Protectorado y que hoy sigue presente en nuestra ciudad. Antonio Parres Candela fue presidente de la UD Melilla en la primera vez que nuestra ciudad estuvo en Segunda División y a la temporada siguiente marchó a Tetuán, formando parte de la directiva del Atlético, dirigida por otro miembro de la familia, Julio Parres López, de larga trayectoria directiva, además de Tetuán, presidió al Málaga y al Ceuta acabado el Protectorado.

El Atlético de Tetuán contó en sus filas con jugadores que alcanzaron la gloria en el fútbol español, internacionales como Andrés Mateo (Sevilla CF), Rafa Iriondo (Athletic de Bilbao),  Lesmes (Real Madrid), Matito (Real Valladolid), nuestro Ramoní (Sevilla CF) y Chicha (internacional con Marruecos).

Al equipo representativo de la capital del Protectorado siempre se le dio bien pescar en el caladero melillense. Con nuestro nombrado Ramoní, que fue el primero en cambiar de aires, ascendieron a Segunda División en la temporada 1949-50, en la que fue fichado por el Sevilla CF.

Esa misma temporada nos quitaron al madrileño Luisito Sánchez, un extraordinario jugador que había estado  aprueba en el Real Madrid en su etapa melillense y que de Tetuán saltó al Sporting de Gijón.

En la temporada 1951-52, la del Tetuán en Primera División, pescaron en primer lugar al nadorense Juanito Moreno que posteriormente recalaría en el Real Club Deportivo Español, y más tarde al melillense Rafael Sánchez, un jugador polivalente. Finalmente se llevaron a Martí Gimeno, catalán del Tarrasa, que jugó en el Melilla durante su servicio militar.

Como punto final les vamos a relatar dos anécdotas que tuvieron como protagonista al FC Barcelona.

En el último partido de Primera División jugado en el Estadio Varela de Tetuán, Juanito Moreno arrancó desde medio campo, con el balón controlado enfiló la portería del Barcelona regateando a cuanto jugadores, incluso le salió al paso el gran portero internacional Ramallets, pero marcó un precioso gol.

La segunda anécdota tiene que ver con Mohamed Lahcen ‘Chicha’, jugador marroquí fichado del Mogreb de Tánger, que junto a Juanito Moreno completó una pareja de interiores de extraordinaria calidad. Chicha era un jugador muy poquita cosa, no llegaba al metro sesenta de estatura y cincuenta kilos de peso, pero era un futbolista genial, de los que nacen con ese don.

En el partido de Copa jugado en Barcelona, el árbitro castigó al equipo local con penalti. En una época en la que se estilaba el “cañonazo” al portero, Chicha con suma suavidad engañó a Ramallets que se tiró por el lado contrario al que entró el balón. Comoquiera que aquello era una novedad para el portero catalán, según se levantó del césped, se fue en dirección a Chicha con la intención de felicitarlo. Éste pensó que le quería pegar por haberlo vacilado y echó a correr hacia el centro del campo, pero finalmente se arregló el malentendido.

El Barcelona quiso ficharlo, pero Chicha, tan genial como futbolista pero persona humilde, sencilla y apegada a su tierra, no la quiso abandonar nunca.     

Fuente El Telegrama del Rif y el libro "Tetuán y su Atlético" de Julio Parres Aragonés.