La historia de un partido que valió un ascenso

Antonio G. Jáuregui 19-06-2015 - Historia

  • En 1962 el Melilla CF logró, tras imponerse al Albacete, ascender a Segunda División

Los seguidores de estas páginas “Recordando a” leyeron en su día la historia del segundo ascenso del Melilla CF a Segunda División. En esta ocasión, les voy a relatar, más minuciosamente, la historia del partido jugado por el titular de nuestra tierra en Vallecas contra el Albacete, en la que se consiguió el ascenso a la categoría de plata del fútbol español, donde permanecimos durante tres temporadas, no repitiéndose más el hecho hasta el día de hoy.

El Melilla CF, entonces no era Unión Deportiva, quedó subcampeón del Grupo XI de la Tercera División, lo que le concedía el derecho a jugar la fase de ascenso a la Segunda División.

Tuvo que salvar dos eliminatorias, la primera fue contra el Imperial de Murcia. El día 8 de mayo, se jugaba el primer partido en Álvarez Claro, vencía el Melilla por dos goles a cero. El partido de vuelta jugado en el campo de La Condomina resultó con empate a dos goles. El Melilla tuvo que salvar dos dificultades, un campo de hierba muy regado, al que no estábamos acostumbrados y la segunda parte jugada con luz artificial, hecho al que tampoco estaban acostumbrados los jugadores melillenses. A pesar de las “trampas” utilizadas por el rival, el Melilla CF salía de Murcia reconocido como justo vencedor.

La segunda eliminatoria correspondió jugarla, también a doble partido, contra el Albacete, que lo hacía para salvar la categoría.

El domingo 27 de mayo se jugaba el primer partido en Álvarez Claro, el partido finalizó con empate a cero.

El siguiente domingo día 3 de junio, el mismo día en que la mallorquina Maruja Nicolau aparecía en la prensa coronada en Beirut como Miss Europa, Melilla y Albacete empataban a cero de nuevo en el Carlos Belmonte. Este nuevo empate nos conducía a jugar un definitivo partido de desempate para dilucidar al equipo ganador.

El decisivo y último partido se fijó para el martes 5 de junio de 1962 en campo neutral, el estadio elegido fue el del Rayo Vallecano.

A pesar de la escasa neutralidad del terreno de juego elegido, Vallecas registró una buena entrada y el Melilla se encontró bastante arropado por el público que acudió a presenciar el encuentro.

La alineación que presentó el Melilla fue la formada por: Julio, Desiderio, Añil, Monti, Cuervas, Ramos, Lopera, Guerra, Rojas, Listero y Oviedo.

Melilla entera estaba pegada a la radio, según relataba en El Telegrama del Rif J.J. Cano Vera: “Los aparatos de radio no dejaron de funcionar en toda la tarde del martes en tiendas, talleres, comercios, empresas privadas, bares, peluquerías y domicilios particulares, siguiendo la narración de los locutores de Radio Juventud apoyados por Alberto Amorós, periodista y ex jugador que lo fue de la UD Melilla y que estaba afincado en Madrid”. 

La primera alegría llegaba en la primera parte. Agustín Rojas, el excelente delantero centro del Melilla, remataba de cabeza un centro de Cuervas que ponía el uno a cero en el marcador, así finalizaba la primera parte.

En la segunda  parte, de nuevo Rojas de cabeza, esta vez a centro de Guerra, ponía el definitivo dos a cero en el marcador.

No estaba todo hecho, ni mucho menos, la parcialidad del árbitro del encuentro le llevó a pitar un penalti muy discutido en contra del Melilla. El balón golpeó en la cabeza y de ahí al antebrazo de Añil que el árbitro concedió, además de costarle la expulsión por protestar al excelente defensa melillense, que protagonizó la anécdota del partido. Al marcharse al vestuario, presa de un ataque de nervios, comenzó a golpearse la cabeza contra las paredes del mismo. Un empleado del Rayo Vallecano, al observarlo, salió corriendo hasta el banquillo del Melilla al grito de “¡Que se mata!, ¡que se mata!” para avisar del peligroso comportamiento de Añil. La cosa quedó en nada, sobre todo porque el magnífico portero melillista Julio detuvo el injusto penalti con un extraordinario paradón.

Casi finalizado el partido el árbitro quiso compensar la injusticia de la jugada anterior y expulsó al jugador albaceteño Salas faltando tres minutos para la finalización del encuentro.

Lo que aconteció después fue la locura. Melilla entera se echó a la calle, caravanas espontáneas de coches, motos y otros medios de transporte hicieron sonar los claxon, en una manifestación de alegría por el éxito alcanzado, que tuvo su continuidad el día 9 en el puerto de Melilla con la llegada de la expedición a la ciudad.

Lo alcanzado por el Melilla CF no fue casualidad. Esa temporada fue el equipo menos goleado de las tres divisiones, además de ser el único subcampeón que logró el ascenso de categoría, los otros tres equipos de segunda se mantuvieron en la misma.

El Melilla contaba esa temporada con siete jugadores de la cantera: los porteros Guillot y Llorca y los jugadores de campo Añil, Ibáñez, Belmonte, Listero y Ramos.

El miércoles día 13 de junio, don José Torcello, presidente del club, declaraba a El Telegrama: “En Melilla es muy difícil mantener un equipo en Segunda División, pero no imposible si colabora toda la afición”.

Las entradas para ver los partidos de la fase de ascenso se vendían, además de en las taquillas del estadio, en el Bar Montañés, Bar Gabriel, Bodegas Ramón, Bodegas Madrid (Cabrerizas) y Bar Deportivo.

Un apunte más, en la fotografía que ilustra la noticia posa el equipo que jugó en Vallecas, con Ibáñez de paisano porque no jugó ese partido al lesionarse en Albacete.

La historia de un partido que valió un ascenso

  • En 1962 el Melilla CF logró, tras imponerse al Albacete, ascender a Segunda División

Los seguidores de estas páginas “Recordando a” leyeron en su día la historia del segundo ascenso del Melilla CF a Segunda División. En esta ocasión, les voy a relatar, más minuciosamente, la historia del partido jugado por el titular de nuestra tierra en Vallecas contra el Albacete, en la que se consiguió el ascenso a la categoría de plata del fútbol español, donde permanecimos durante tres temporadas, no repitiéndose más el hecho hasta el día de hoy.

El Melilla CF, entonces no era Unión Deportiva, quedó subcampeón del Grupo XI de la Tercera División, lo que le concedía el derecho a jugar la fase de ascenso a la Segunda División.

Tuvo que salvar dos eliminatorias, la primera fue contra el Imperial de Murcia. El día 8 de mayo, se jugaba el primer partido en Álvarez Claro, vencía el Melilla por dos goles a cero. El partido de vuelta jugado en el campo de La Condomina resultó con empate a dos goles. El Melilla tuvo que salvar dos dificultades, un campo de hierba muy regado, al que no estábamos acostumbrados y la segunda parte jugada con luz artificial, hecho al que tampoco estaban acostumbrados los jugadores melillenses. A pesar de las “trampas” utilizadas por el rival, el Melilla CF salía de Murcia reconocido como justo vencedor.

La segunda eliminatoria correspondió jugarla, también a doble partido, contra el Albacete, que lo hacía para salvar la categoría.

El domingo 27 de mayo se jugaba el primer partido en Álvarez Claro, el partido finalizó con empate a cero.

El siguiente domingo día 3 de junio, el mismo día en que la mallorquina Maruja Nicolau aparecía en la prensa coronada en Beirut como Miss Europa, Melilla y Albacete empataban a cero de nuevo en el Carlos Belmonte. Este nuevo empate nos conducía a jugar un definitivo partido de desempate para dilucidar al equipo ganador.

El decisivo y último partido se fijó para el martes 5 de junio de 1962 en campo neutral, el estadio elegido fue el del Rayo Vallecano.

A pesar de la escasa neutralidad del terreno de juego elegido, Vallecas registró una buena entrada y el Melilla se encontró bastante arropado por el público que acudió a presenciar el encuentro.

La alineación que presentó el Melilla fue la formada por: Julio, Desiderio, Añil, Monti, Cuervas, Ramos, Lopera, Guerra, Rojas, Listero y Oviedo.

Melilla entera estaba pegada a la radio, según relataba en El Telegrama del Rif J.J. Cano Vera: “Los aparatos de radio no dejaron de funcionar en toda la tarde del martes en tiendas, talleres, comercios, empresas privadas, bares, peluquerías y domicilios particulares, siguiendo la narración de los locutores de Radio Juventud apoyados por Alberto Amorós, periodista y ex jugador que lo fue de la UD Melilla y que estaba afincado en Madrid”. 

La primera alegría llegaba en la primera parte. Agustín Rojas, el excelente delantero centro del Melilla, remataba de cabeza un centro de Cuervas que ponía el uno a cero en el marcador, así finalizaba la primera parte.

En la segunda  parte, de nuevo Rojas de cabeza, esta vez a centro de Guerra, ponía el definitivo dos a cero en el marcador.

No estaba todo hecho, ni mucho menos, la parcialidad del árbitro del encuentro le llevó a pitar un penalti muy discutido en contra del Melilla. El balón golpeó en la cabeza y de ahí al antebrazo de Añil que el árbitro concedió, además de costarle la expulsión por protestar al excelente defensa melillense, que protagonizó la anécdota del partido. Al marcharse al vestuario, presa de un ataque de nervios, comenzó a golpearse la cabeza contra las paredes del mismo. Un empleado del Rayo Vallecano, al observarlo, salió corriendo hasta el banquillo del Melilla al grito de “¡Que se mata!, ¡que se mata!” para avisar del peligroso comportamiento de Añil. La cosa quedó en nada, sobre todo porque el magnífico portero melillista Julio detuvo el injusto penalti con un extraordinario paradón.

Casi finalizado el partido el árbitro quiso compensar la injusticia de la jugada anterior y expulsó al jugador albaceteño Salas faltando tres minutos para la finalización del encuentro.

Lo que aconteció después fue la locura. Melilla entera se echó a la calle, caravanas espontáneas de coches, motos y otros medios de transporte hicieron sonar los claxon, en una manifestación de alegría por el éxito alcanzado, que tuvo su continuidad el día 9 en el puerto de Melilla con la llegada de la expedición a la ciudad.

Lo alcanzado por el Melilla CF no fue casualidad. Esa temporada fue el equipo menos goleado de las tres divisiones, además de ser el único subcampeón que logró el ascenso de categoría, los otros tres equipos de segunda se mantuvieron en la misma.

El Melilla contaba esa temporada con siete jugadores de la cantera: los porteros Guillot y Llorca y los jugadores de campo Añil, Ibáñez, Belmonte, Listero y Ramos.

El miércoles día 13 de junio, don José Torcello, presidente del club, declaraba a El Telegrama: “En Melilla es muy difícil mantener un equipo en Segunda División, pero no imposible si colabora toda la afición”.

Las entradas para ver los partidos de la fase de ascenso se vendían, además de en las taquillas del estadio, en el Bar Montañés, Bar Gabriel, Bodegas Ramón, Bodegas Madrid (Cabrerizas) y Bar Deportivo.

Un apunte más, en la fotografía que ilustra la noticia posa el equipo que jugó en Vallecas, con Ibáñez de paisano porque no jugó ese partido al lesionarse en Albacete.