Dedicado a la UD Melilla: La importancia de la Copa

Antonio G. Jáuregui 31-03-2015 - Historia

  • Les vamos a narrar la eliminatoria copera contra el Atlético de Bilbao con la modesta intención de que les sirva de motivación

Avelino Gutiérrez

El artículo que en Melillaesdeporte.es publicamos en esta ocasión va dedicado especialmente a los componentes de la UD Melilla. En una difícil y extraña temporada, en la que se comenzó jugando con el descenso, para llegar en la disputada Jornada 31 como octavo clasificado con 43 puntos, prácticamente salvados; a sólo 4 puestos de la quinta plaza que da derecho a jugar la Copa del Rey; y a sólo 7 puntos de los puestos que facultan para jugar la Fase de Ascenso.

Pero como dice el Cholo Simeone, hay que ir partido a partido. Les vamos a narrar con la modesta intención de que les sirva de motivación para, como primer  objetivo, alcanzar los puestos que dan derecho a la disputa de la Copa del Rey, que nos permita vivir una eliminatoria como la que en 1999 la UDM disputó a un histórico del fútbol español, el Atlético de Bilbao.

La intención de esta historia es ofrecérsela en tres partes (esta introducción, partido de ida en el Álvarez Claro y el de vuelta en el desaparecido San Mamés). Permítanme personalizar por esta vez, al contarles mi experiencia, ya que tuve el privilegio de formar parte de la Junta Directiva que vivió este acontecimiento en el que me correspondió tener un papel activo.   

Salvadas las eliminatorias previas que nos metían de lleno en el “bombo” con los equipos de Primera División, todos en la UDM esperábamos que la suerte nos deparara un “grande” y así fue, nos tocó nada más y nada menos que el Bilbao.

De inmediato nos pusimos en contacto con los directivos bilbaínos para ofrecernos en todo lo que pudiéramos ser útiles. No se tomaron muchas prisas en contestarnos, había tiempo sobrado y sólo lo hicieron cuando se toparon con la primera dificultad, “¿cómo llegamos a Melilla?”.

El que suscribe, que fue el receptor de la llamada, se permitió el lujo de aconsejarles que, ya que eran uno de los “grandes”, lo hicieran en vuelo chárter, directos Bilbao-Melilla. Les aconsejamos alojamiento y les pedimos que rindieran visita a las autoridades de la Ciudad, ya que para nosotros significaba todo un acontecimiento, y así se hizo.

Si existía alguna reticencia por parte del club bilbaíno, pronto quedaron despejadas, puesto que tanto la UDM como la Ciudad en pleno supieron estar a la altura del acontecimiento, tanto en lo institucional como en lo deportivo.

Permítanme finalizar esta primera entrega con una anécdota. Finalizado el partido en Álvarez Claro, el que suscribe acompañó a la sala de prensa al entrenador vasco, Luis Fernández. Como ustedes saben, Luis, a pesar de su nacionalidad francesa, es descendiente de españoles, concretamente de Tarifa y a pesar de su marcado acento francés, conservaba muchas costumbres nuestras (un directivo del equipo vasco me contó que era un loco de la canción “Mi carro” de Manolo Escobar). Finalizada la rueda de prensa, al acompañarle de vuelta a los vestuarios se lo comenté, y desde ese momento, los casi cincuenta metros de distancia entre las oficinas del estadio hasta su vestuario, no paró de cantar “Mi carro, me lo robaron…”.

No sabría decirles sí realmente era un acérrimo fan de Manolo Escobar, o cantaba para quitarse el susto del empate a dos con el que acabó el partido, pero esa historia es para el próximo capítulo. 

Avelino Gutiérrez

Dedicado a la UD Melilla: La importancia de la Copa

  • Les vamos a narrar la eliminatoria copera contra el Atlético de Bilbao con la modesta intención de que les sirva de motivación

El artículo que en Melillaesdeporte.es publicamos en esta ocasión va dedicado especialmente a los componentes de la UD Melilla. En una difícil y extraña temporada, en la que se comenzó jugando con el descenso, para llegar en la disputada Jornada 31 como octavo clasificado con 43 puntos, prácticamente salvados; a sólo 4 puestos de la quinta plaza que da derecho a jugar la Copa del Rey; y a sólo 7 puntos de los puestos que facultan para jugar la Fase de Ascenso.

Pero como dice el Cholo Simeone, hay que ir partido a partido. Les vamos a narrar con la modesta intención de que les sirva de motivación para, como primer  objetivo, alcanzar los puestos que dan derecho a la disputa de la Copa del Rey, que nos permita vivir una eliminatoria como la que en 1999 la UDM disputó a un histórico del fútbol español, el Atlético de Bilbao.

La intención de esta historia es ofrecérsela en tres partes (esta introducción, partido de ida en el Álvarez Claro y el de vuelta en el desaparecido San Mamés). Permítanme personalizar por esta vez, al contarles mi experiencia, ya que tuve el privilegio de formar parte de la Junta Directiva que vivió este acontecimiento en el que me correspondió tener un papel activo.   

Salvadas las eliminatorias previas que nos metían de lleno en el “bombo” con los equipos de Primera División, todos en la UDM esperábamos que la suerte nos deparara un “grande” y así fue, nos tocó nada más y nada menos que el Bilbao.

De inmediato nos pusimos en contacto con los directivos bilbaínos para ofrecernos en todo lo que pudiéramos ser útiles. No se tomaron muchas prisas en contestarnos, había tiempo sobrado y sólo lo hicieron cuando se toparon con la primera dificultad, “¿cómo llegamos a Melilla?”.

El que suscribe, que fue el receptor de la llamada, se permitió el lujo de aconsejarles que, ya que eran uno de los “grandes”, lo hicieran en vuelo chárter, directos Bilbao-Melilla. Les aconsejamos alojamiento y les pedimos que rindieran visita a las autoridades de la Ciudad, ya que para nosotros significaba todo un acontecimiento, y así se hizo.

Si existía alguna reticencia por parte del club bilbaíno, pronto quedaron despejadas, puesto que tanto la UDM como la Ciudad en pleno supieron estar a la altura del acontecimiento, tanto en lo institucional como en lo deportivo.

Permítanme finalizar esta primera entrega con una anécdota. Finalizado el partido en Álvarez Claro, el que suscribe acompañó a la sala de prensa al entrenador vasco, Luis Fernández. Como ustedes saben, Luis, a pesar de su nacionalidad francesa, es descendiente de españoles, concretamente de Tarifa y a pesar de su marcado acento francés, conservaba muchas costumbres nuestras (un directivo del equipo vasco me contó que era un loco de la canción “Mi carro” de Manolo Escobar). Finalizada la rueda de prensa, al acompañarle de vuelta a los vestuarios se lo comenté, y desde ese momento, los casi cincuenta metros de distancia entre las oficinas del estadio hasta su vestuario, no paró de cantar “Mi carro, me lo robaron…”.

No sabría decirles sí realmente era un acérrimo fan de Manolo Escobar, o cantaba para quitarse el susto del empate a dos con el que acabó el partido, pero esa historia es para el próximo capítulo.