Un plato combinado de 45 kilómetros: carretera y pista

Venancio Mateo 09-12-2014 - Bike - Rutas

  • En esta ocasión el objetivo era ir cogiendo fondo y adaptarse un poco al circuito de La Africana

VMH

Este fin de semana hemos aprovechado el buen tiempo para hacer kilómetros, no muchos, pero sí lo suficientes para ir cogiendo fondo de cara a La Africana. Es la primera vez que los vamos a intentar, vamos de novatos, y no queremos que nos falten fuerzas ese día.

Así que el domingo quedamos a primera hora de la mañana con un claro objetivo: hacer al menos un cuarenta kilómetros. Al final nos quedamos en unos 45 y en los últimos el cansancio era evidente. Pero no hemos necesitado ni 24 horas para recuperarnos y ha merecido la pena.

El punto de salida fue el Puerto Deportivo y la primera etapa era de “montaña”. Para exigir a las piernas subimos a Melilla la Vieja, y acto seguido nos fuimos hasta Horcas Coloradas con otras dos cuestas para ir entrando en calor.

Para relajar un poco los músculos tras el primer “sufrimiento”, aprovechamos que no había apenas coches y recorrimos de arriba abajo Ejército Español, la Avenida y General Marina. Suficiente terreno para recobrar el aliento y de nuevo a subir.

La siguiente etapa era llegar a los pinos y en esta ocasión nos decidimos por la Calle Padre Lerchundi, Cementerio y subida de la cárcel. El primer tramo es llevadero, pero tengo que reconocer que la cuesta del centro penitenciario me lleva al extremo. Sufro más de lo que yo quisiera, pero hace tiempo ya que por lo menos no tengo que poner pie en tierra.

Una vez coronado, lo siguiente es bajar hasta el Polvorín para recobrar la compostura. Justo abajo empieza la ascensión de tierra por una trialera que es casi imposible de ascender sobre la bici porque hay mucha tierra suelta y piedras. Hicimos los primeros 60 ó 70 metros a pie, pero luego te puedes subir de nuevo y rodar sin problemas paralelo a los antiguos depósitos.

Arriba, para mí, empieza el disfrute. Mucha pista para hacer kilómetros. Optamos primero por dar un par de vueltas entre los árboles que hay junto al campo de tiro del ejército, y luego nos fuimos hasta el Mirador. Allí paramos tres o cuatro minutos para respirar y disfrutar del paisaje.

Para seguir metiendo kilómetros a las piernas decidimos rodear el Fuerte de Rostrogordo por los caminos que hay a su espalda y, de nuevo, atravesamos la explanada de tierra para volver al circuito que habíamos hecho antes junto al campo de tiro.

El siguiente capítulo de nuestra salida era emprender el camino de vuelta hacia la ciudad. Decidimos bajar por la cuesta de la Peseta, pero con un viento fuerte de cara que no nos permite disfrutar como es habitual. A la altura de la pista americana nos desviamos hacia el cauce del río. Hay mucha piedra suelta, pero se puede coger una velocidad bastante buena hasta el puesto fronterizo de Mariguari. Es ahí donde volvemos al asfalto.

En carretera vamos hasta la carretera de Farhana, que desandamos hasta rodear la Barriada Constitución y coger la pista de carros a la altura del Campo de Golf. Volvemos al barro que es donde se disfruta. Seguimos la pista hasta la carretera de la Residencia de Mayores y ahí volvemos hacia atrás por el carril que surge pegado a la base militar. Queremos hacer muchos kilómetros, así que vamos por ahí hasta llegar a Alfonso XIII.

La intención es ir por asfalto hasta enganchar de nuevo con la pista de carros, que seguiremos hasta el final del Polígono. Será ahí donde engancharemos con la carretera de circunvalación y haremos una ruta ya conocida. Beni Enzar, Dique Sur, Paseo Marítimo y Puerto Deportivo.

Estamos en nuestro origen, con unos 42 kilómetros ya a nuestras espaldas, que por ciento empiezan a sufrir la postura, y queremos rematar con algo más aunque las piernas empiezan a decir basta. Es bastante terreno recorrido para nuestro nivel.

Aún así hacemos todo General Polavieja y General Astilleros hasta La Hípica, donde giramos para terminar en Álvaro de Bazán, cubriendo la calle casi entera y diciendo basta.

Buena salida, algo más de 45 kilómetros, cansados, pero con la sensación de ir cogiendo fondo.

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Un plato combinado de 45 kilómetros: carretera y pista

  • En esta ocasión el objetivo era ir cogiendo fondo y adaptarse un poco al circuito de La Africana

Este fin de semana hemos aprovechado el buen tiempo para hacer kilómetros, no muchos, pero sí lo suficientes para ir cogiendo fondo de cara a La Africana. Es la primera vez que los vamos a intentar, vamos de novatos, y no queremos que nos falten fuerzas ese día.

Así que el domingo quedamos a primera hora de la mañana con un claro objetivo: hacer al menos un cuarenta kilómetros. Al final nos quedamos en unos 45 y en los últimos el cansancio era evidente. Pero no hemos necesitado ni 24 horas para recuperarnos y ha merecido la pena.

El punto de salida fue el Puerto Deportivo y la primera etapa era de “montaña”. Para exigir a las piernas subimos a Melilla la Vieja, y acto seguido nos fuimos hasta Horcas Coloradas con otras dos cuestas para ir entrando en calor.

Para relajar un poco los músculos tras el primer “sufrimiento”, aprovechamos que no había apenas coches y recorrimos de arriba abajo Ejército Español, la Avenida y General Marina. Suficiente terreno para recobrar el aliento y de nuevo a subir.

La siguiente etapa era llegar a los pinos y en esta ocasión nos decidimos por la Calle Padre Lerchundi, Cementerio y subida de la cárcel. El primer tramo es llevadero, pero tengo que reconocer que la cuesta del centro penitenciario me lleva al extremo. Sufro más de lo que yo quisiera, pero hace tiempo ya que por lo menos no tengo que poner pie en tierra.

Una vez coronado, lo siguiente es bajar hasta el Polvorín para recobrar la compostura. Justo abajo empieza la ascensión de tierra por una trialera que es casi imposible de ascender sobre la bici porque hay mucha tierra suelta y piedras. Hicimos los primeros 60 ó 70 metros a pie, pero luego te puedes subir de nuevo y rodar sin problemas paralelo a los antiguos depósitos.

Arriba, para mí, empieza el disfrute. Mucha pista para hacer kilómetros. Optamos primero por dar un par de vueltas entre los árboles que hay junto al campo de tiro del ejército, y luego nos fuimos hasta el Mirador. Allí paramos tres o cuatro minutos para respirar y disfrutar del paisaje.

Para seguir metiendo kilómetros a las piernas decidimos rodear el Fuerte de Rostrogordo por los caminos que hay a su espalda y, de nuevo, atravesamos la explanada de tierra para volver al circuito que habíamos hecho antes junto al campo de tiro.

El siguiente capítulo de nuestra salida era emprender el camino de vuelta hacia la ciudad. Decidimos bajar por la cuesta de la Peseta, pero con un viento fuerte de cara que no nos permite disfrutar como es habitual. A la altura de la pista americana nos desviamos hacia el cauce del río. Hay mucha piedra suelta, pero se puede coger una velocidad bastante buena hasta el puesto fronterizo de Mariguari. Es ahí donde volvemos al asfalto.

En carretera vamos hasta la carretera de Farhana, que desandamos hasta rodear la Barriada Constitución y coger la pista de carros a la altura del Campo de Golf. Volvemos al barro que es donde se disfruta. Seguimos la pista hasta la carretera de la Residencia de Mayores y ahí volvemos hacia atrás por el carril que surge pegado a la base militar. Queremos hacer muchos kilómetros, así que vamos por ahí hasta llegar a Alfonso XIII.

La intención es ir por asfalto hasta enganchar de nuevo con la pista de carros, que seguiremos hasta el final del Polígono. Será ahí donde engancharemos con la carretera de circunvalación y haremos una ruta ya conocida. Beni Enzar, Dique Sur, Paseo Marítimo y Puerto Deportivo.

Estamos en nuestro origen, con unos 42 kilómetros ya a nuestras espaldas, que por ciento empiezan a sufrir la postura, y queremos rematar con algo más aunque las piernas empiezan a decir basta. Es bastante terreno recorrido para nuestro nivel.

Aún así hacemos todo General Polavieja y General Astilleros hasta La Hípica, donde giramos para terminar en Álvaro de Bazán, cubriendo la calle casi entera y diciendo basta.

Buena salida, algo más de 45 kilómetros, cansados, pero con la sensación de ir cogiendo fondo.

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