1916: Orígenes del fútbol federado en Melilla

Antonio G. Jáuregui 27-06-2014 - Historia

  • Fue en ese año cuando se creó la Federación de Fútbol del Norte de África

En el artículo publicado en este portal el 19-06-2013, titulado “The first team of foot-ball”, hacíamos una aproximación a los orígenes del fútbol en Melilla. En esta ocasión vamos a dar un paso más en el tiempo y nos remontaremos a 1916, año en el que se crea la Federación de Fútbol del Norte de África.

El día 2 de abril del citado año, El Telegrama del Rif insertaba un artículo firmado por “La Directiva de la federación”, que comenzaba su relato así: “Los genios que se han dedicado a la formación de las generaciones nos hablan de la educación física como de capital importancia, y por eso en las naciones que más han sobresalido en la esfera intelectual ocupan lugar preferente los ejercicios de sport.

En nuestra península han arraigado mucho, gracias a las nobles iniciativas de esas federaciones que de 10 años a esta parte vienen funcionando con agrado de todos; y en este rinconcito de tierra española podemos vanagloriarnos de contar también con una federación de foot-ball, que se rige por los estatutos que tuvo a bien aprobar el Excmo. Sr. Comandante General (Aizpuru)…

(…) El jueves 30 de marzo, a las tres de la tarde, se reunió la Junta Directiva de dicha federación, presidida por nuestro distinguido amigo don Rafael Pérez Herrera, teniente coronel de Caballería…

En dicha reunión quedó establecida la Federación…

En la misma reunión se nombró también el Colegio de Árbitros… siendo su presidente don Isidoro Corbinos…

Por último se acordó que el domicilio social de la Federación sea el del club Iris, calle O’Donnel 28”.

Poco tiempo después la Federación anunciaba el comienzo de su liga con la participación de los equipos San Fernando (Infantería), África (Infantería), Patria (Ingenieros) e Iris, los tres primeros equipos militares y el Iris del Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana (colegio de La Salle). A mediados del mes de abril se creaba un nuevo equipo militar, el Taxdir (Caballería) y Alfonso XIII (Artillería). Con cierta irregularidad a lo largo de los meses de abril y mayo de 1916 se iban disputando partidos dominicales en la explanada de Alfonso XIII (terrenos próximos a donde se ubica actualmente el estadio Álvarez Claro).

La ambición que mostraron los directivos federativos queda reflejada con el envío de una selección de jugadores a Barcelona, ciudad en la que disputaron varios partidos con desigual resultado, pero en el que fueron recibidos con vivas muestras de simpatía los futbolistas melillenses. Existía una clara necesidad de comparar el progreso de nuestro fútbol con el de otras ciudades españolas.

Desde la creación de la Sociedad Hípica en 1914, la idea de la Junta Directiva desde el comienzo de sus actividades era la de aunar en sus terrenos la práctica de todos los deportes. La explanada de Alfonso XIII no disponía de ningún tipo de infraestructura, lo que dificultaba la práctica del fútbol hasta el punto de que con el anuncio en prensa de la disputa de un encuentro se rogaba al público asistente que “no se situara detrás de las porterías para no molestar a los jugadores”.

El general Federico de Monteverde, presidente de La Hípica y de la Junta de Arbitrios (el alcalde), ordenó la construcción de un campo de fútbol, con vistas a que se practicara en su terreno el fútbol federado. Así en el mes de junio de 1916 comenzaba a funcionar el que hasta el año de 1945, fecha de la inauguración de Álvarez Claro, fue el campo de fútbol de Melilla.

En el verano de 1916 aparece un nuevo equipo militar, el Victoria Eugenia (Infantería), y se anuncian mejoras en el campo de La Hípica, construcción de tribunas y palcos, con la intención de que acudieran a presenciar los partidos las damas y demás gente de bien, (el excesivo apasionamiento de los espectadores daba lugar a numerosas broncas, la idea de que el campo dispusiera de comodidades tenía la intención de que la gente permaneciera tranquila. En esa época además era habitual cruzar apuestas y ya sabemos lo que ocurre cuando hay intereses económicos de por medio, en definitiva, más o menos como hoy).

El 1 de octubre de 1916, con un  partido entre selecciones de todos los equipos federados, se iniciaba oficialmente la temporada de fútbol. El domingo siguiente, día 8, arrancaba la temporada con el primer partido entre los equipos Alfonso XIII y Victoria Eugenia. También hubo más exámenes arbitrales, además de conferencias a los aficionados para conocer las reglas de este deporte, obras de mejora en el campo hípico, construcción de 20 palcos, grada alta y 320 sillas, apuestas mutuas y facilidades de acceso al estadio, mediante un acuerdo con la Compañía Norte Africano, en el que los trenes transportaban a los aficionados desde el puerto hasta el estadio. Así finalizaba el año.

El fútbol organizado llegaba para quedarse, estaba de moda, tan es así que alguien en la prensa escribió: “De algún tiempo a esta parte, los niños han tomado las calles y plazas por campos de sport y se pasan el día a pelotazo limpio, divididos en equipos, lo que origina las consiguientes molestias a los transportes y a los vecinos. Sería de desear que los urbanos se dedicaran a recordar a los pequeños jugadores que en Alfonso XIII hay una explanada magnífica, donde pueden consagrarse al balompié con provecho para ellos y sin daño para nadie”.

Fuente: El Telegrama del Rif

1916: Orígenes del fútbol federado en Melilla

  • Fue en ese año cuando se creó la Federación de Fútbol del Norte de África

En el artículo publicado en este portal el 19-06-2013, titulado “The first team of foot-ball”, hacíamos una aproximación a los orígenes del fútbol en Melilla. En esta ocasión vamos a dar un paso más en el tiempo y nos remontaremos a 1916, año en el que se crea la Federación de Fútbol del Norte de África.

El día 2 de abril del citado año, El Telegrama del Rif insertaba un artículo firmado por “La Directiva de la federación”, que comenzaba su relato así: “Los genios que se han dedicado a la formación de las generaciones nos hablan de la educación física como de capital importancia, y por eso en las naciones que más han sobresalido en la esfera intelectual ocupan lugar preferente los ejercicios de sport.

En nuestra península han arraigado mucho, gracias a las nobles iniciativas de esas federaciones que de 10 años a esta parte vienen funcionando con agrado de todos; y en este rinconcito de tierra española podemos vanagloriarnos de contar también con una federación de foot-ball, que se rige por los estatutos que tuvo a bien aprobar el Excmo. Sr. Comandante General (Aizpuru)…

(…) El jueves 30 de marzo, a las tres de la tarde, se reunió la Junta Directiva de dicha federación, presidida por nuestro distinguido amigo don Rafael Pérez Herrera, teniente coronel de Caballería…

En dicha reunión quedó establecida la Federación…

En la misma reunión se nombró también el Colegio de Árbitros… siendo su presidente don Isidoro Corbinos…

Por último se acordó que el domicilio social de la Federación sea el del club Iris, calle O’Donnel 28”.

Poco tiempo después la Federación anunciaba el comienzo de su liga con la participación de los equipos San Fernando (Infantería), África (Infantería), Patria (Ingenieros) e Iris, los tres primeros equipos militares y el Iris del Colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana (colegio de La Salle). A mediados del mes de abril se creaba un nuevo equipo militar, el Taxdir (Caballería) y Alfonso XIII (Artillería). Con cierta irregularidad a lo largo de los meses de abril y mayo de 1916 se iban disputando partidos dominicales en la explanada de Alfonso XIII (terrenos próximos a donde se ubica actualmente el estadio Álvarez Claro).

La ambición que mostraron los directivos federativos queda reflejada con el envío de una selección de jugadores a Barcelona, ciudad en la que disputaron varios partidos con desigual resultado, pero en el que fueron recibidos con vivas muestras de simpatía los futbolistas melillenses. Existía una clara necesidad de comparar el progreso de nuestro fútbol con el de otras ciudades españolas.

Desde la creación de la Sociedad Hípica en 1914, la idea de la Junta Directiva desde el comienzo de sus actividades era la de aunar en sus terrenos la práctica de todos los deportes. La explanada de Alfonso XIII no disponía de ningún tipo de infraestructura, lo que dificultaba la práctica del fútbol hasta el punto de que con el anuncio en prensa de la disputa de un encuentro se rogaba al público asistente que “no se situara detrás de las porterías para no molestar a los jugadores”.

El general Federico de Monteverde, presidente de La Hípica y de la Junta de Arbitrios (el alcalde), ordenó la construcción de un campo de fútbol, con vistas a que se practicara en su terreno el fútbol federado. Así en el mes de junio de 1916 comenzaba a funcionar el que hasta el año de 1945, fecha de la inauguración de Álvarez Claro, fue el campo de fútbol de Melilla.

En el verano de 1916 aparece un nuevo equipo militar, el Victoria Eugenia (Infantería), y se anuncian mejoras en el campo de La Hípica, construcción de tribunas y palcos, con la intención de que acudieran a presenciar los partidos las damas y demás gente de bien, (el excesivo apasionamiento de los espectadores daba lugar a numerosas broncas, la idea de que el campo dispusiera de comodidades tenía la intención de que la gente permaneciera tranquila. En esa época además era habitual cruzar apuestas y ya sabemos lo que ocurre cuando hay intereses económicos de por medio, en definitiva, más o menos como hoy).

El 1 de octubre de 1916, con un  partido entre selecciones de todos los equipos federados, se iniciaba oficialmente la temporada de fútbol. El domingo siguiente, día 8, arrancaba la temporada con el primer partido entre los equipos Alfonso XIII y Victoria Eugenia. También hubo más exámenes arbitrales, además de conferencias a los aficionados para conocer las reglas de este deporte, obras de mejora en el campo hípico, construcción de 20 palcos, grada alta y 320 sillas, apuestas mutuas y facilidades de acceso al estadio, mediante un acuerdo con la Compañía Norte Africano, en el que los trenes transportaban a los aficionados desde el puerto hasta el estadio. Así finalizaba el año.

El fútbol organizado llegaba para quedarse, estaba de moda, tan es así que alguien en la prensa escribió: “De algún tiempo a esta parte, los niños han tomado las calles y plazas por campos de sport y se pasan el día a pelotazo limpio, divididos en equipos, lo que origina las consiguientes molestias a los transportes y a los vecinos. Sería de desear que los urbanos se dedicaran a recordar a los pequeños jugadores que en Alfonso XIII hay una explanada magnífica, donde pueden consagrarse al balompié con provecho para ellos y sin daño para nadie”.

Fuente: El Telegrama del Rif