La inauguración del Estadio Álvarez Claro

Antonio G. Jáuregui 07-05-2014 - Historia

  • La Unión Deportiva Melilla disputó los dos primeros partidos ante el Atlético Aviación en 1945 

El Telegrama del Rif

Comenzaba el mes de septiembre del año 1945, Melilla se disponía a celebrar un año más las fiestas en honor a su patrona la Virgen de la Victoria. La comisión organizadora de festejos presidida por el alcalde don Rafael Álvarez Claro había confeccionado un calendario de festejos digno del rango de la ciudad.

Uno de los actos principales de la Feria de ese año era, sin duda, la inauguración del Estadio Municipal de Deportes. Para tan singular evento se contrató al Atlético Aviación (para más información de este equipo, ver artículo publicado en “Recordando a” del 23-12-2013) para enfrentarlo a la Unión Deportiva Melilla en dos partidos a celebrar los días 9 y 11.

No se regatearon esfuerzos, el Atlético de Aviación arribaba a Melilla en vuelo directo desde Madrid a Tahuima, en avión pilotado por el capitán Pérez Cruz y el teniente Ramírez Amado. Al frente de la expedición venía el delegado de fútbol teniente Salamanca, de entrenador el gran Ricardo Zamora, con la plantilla de su equipo titular que contaba con seis internacionales y con ellos viajó también el delantero centro de la UD Melilla Bertolet, que se incorporaba al club y al que le cupo el honor de marcar el histórico primer gol del nuevo estadio.

El estadio fue catalogado por El Telegrama del Rif como uno de los mejores y más bellos de España. Los autores del proyecto fueron los arquitectos don José Antón García y don Luis Cabrera Sánchez, con un aforo de doce mil espectadores sentados, de los que mil setecientos correspondían a la tribuna cubierta. Bajo la citada tribuna se instalaron los servicios y vestuarios de jugadores y árbitros, policía, botiquín, dirección, bar, y la taquilla de preferencia. Las dimensiones del terreno de juego eran de 70 x 105 metros, las máximas autorizadas por la Federación Española de Fútbol. A su alrededor figuraba la pista de atletismo y al lado de ambas porterías, las zonas correspondientes a lanzamientos y saltos. El presupuesto de las obras se aproximó a los cuatro millones de pesetas, y las obras se realizaron en siete meses. Quedó pendiente el sembrado de la hierba y la construcción de una piscina y pista de tenis.

Llegado el gran día, el estadio estaba a rebosar. Se estimó por parte de la prensa en 14.000 los espectadores que se dieron cita. El Ayuntamiento había dispuesto trenes gratis desde la vecina Villa Nador para facilitar la presencia de los aficionados de las ciudades cercanas del Protectorado.

Junto al alcalde presenciaron el partido el comandante general don Ricardo Rada, los generales Mezzián, Cayuela, Aguilar, Galindo, Arias y Guerrero; los excelentísimos señores delegados de Asuntos Indígenas y de Obras y Comunicaciones, los señores Larrea y Martorell; el excelentísimo señor delegado del Gobierno General de las Plazas de Soberanía, el señor Castro López; el excelentísimo señor ministro Plenipotenciario de España en Argel, don Teodomiro Aguilar; el administrador de Fe de la Aduana de Málaga, don Antonio Prats; y el Bajá de Larache, Muley Jalid El Raisuni.

Los capitanes de ambos equipos, Germán y Maside, subieron a la tribuna presidencial para entregar un ramo de flores a la hija del alcalde, la bella señorita Mari Pepa Álvarez Romero, quien, después, en el centro del campo, realizó el saque de honor entre los entusiastas aplausos del público.

A las órdenes del señor Delgado los equipos se alinearon de la forma siguiente.

Por el Atlético de Aviación: Pérez, Cobo, Aparicio, Amestoy, Germán, Machín, Oscar, Taltavull, Mencía, Martín y Vázquez.

Por la Unión Deportiva Melilla: Tur, Amorós, Ayllón, Maside, Villamar, Vivas, Hernández, Nieto, Bertolet, Sánchez y Pedrito.

En las líneas actuaron los señores González Pelayo y Navas.

El partido, disputado bajo un fuerte viento de poniente, finalizó con empate a uno, goles logrados ambos en la segunda parte. Marcó primero el Melilla por mediación de Bertolet de disparo raso y empató para los madrileños Taltavull con un tanto marcado de cabeza.

El segundo partido, disputado el martes día 11, no tuvo color. Ganaron los aviadores por un contundente seis a uno. De él cabe destacar un par de anécdotas. La primera fue la alineación en la primera parte como jugadores de los entrenadores de ambos equipos, los admirados Gaspar Rubio por la UDM y Ricardo Zamora por el Atlético Aviación. Ambos eran ex futbolistas internacionales muy admirados por los aficionados españoles. Y la segunda fue la que protagonizó el enviado especial del diario deportivo MARCA, el señor Melcón, periodista también muy respetado y admirado, que arbitró la segunda parte del encuentro.

En definitiva, una gran fiesta futbolística, en la que a pesar del resultado, el periódico de la ciudad no dudó en calificar como un colosal espectáculo el ofrecido por los dos equipos.  

El Telegrama del Rif

La inauguración del Estadio Álvarez Claro

  • La Unión Deportiva Melilla disputó los dos primeros partidos ante el Atlético Aviación en 1945 

Comenzaba el mes de septiembre del año 1945, Melilla se disponía a celebrar un año más las fiestas en honor a su patrona la Virgen de la Victoria. La comisión organizadora de festejos presidida por el alcalde don Rafael Álvarez Claro había confeccionado un calendario de festejos digno del rango de la ciudad.

Uno de los actos principales de la Feria de ese año era, sin duda, la inauguración del Estadio Municipal de Deportes. Para tan singular evento se contrató al Atlético Aviación (para más información de este equipo, ver artículo publicado en “Recordando a” del 23-12-2013) para enfrentarlo a la Unión Deportiva Melilla en dos partidos a celebrar los días 9 y 11.

No se regatearon esfuerzos, el Atlético de Aviación arribaba a Melilla en vuelo directo desde Madrid a Tahuima, en avión pilotado por el capitán Pérez Cruz y el teniente Ramírez Amado. Al frente de la expedición venía el delegado de fútbol teniente Salamanca, de entrenador el gran Ricardo Zamora, con la plantilla de su equipo titular que contaba con seis internacionales y con ellos viajó también el delantero centro de la UD Melilla Bertolet, que se incorporaba al club y al que le cupo el honor de marcar el histórico primer gol del nuevo estadio.

El estadio fue catalogado por El Telegrama del Rif como uno de los mejores y más bellos de España. Los autores del proyecto fueron los arquitectos don José Antón García y don Luis Cabrera Sánchez, con un aforo de doce mil espectadores sentados, de los que mil setecientos correspondían a la tribuna cubierta. Bajo la citada tribuna se instalaron los servicios y vestuarios de jugadores y árbitros, policía, botiquín, dirección, bar, y la taquilla de preferencia. Las dimensiones del terreno de juego eran de 70 x 105 metros, las máximas autorizadas por la Federación Española de Fútbol. A su alrededor figuraba la pista de atletismo y al lado de ambas porterías, las zonas correspondientes a lanzamientos y saltos. El presupuesto de las obras se aproximó a los cuatro millones de pesetas, y las obras se realizaron en siete meses. Quedó pendiente el sembrado de la hierba y la construcción de una piscina y pista de tenis.

Llegado el gran día, el estadio estaba a rebosar. Se estimó por parte de la prensa en 14.000 los espectadores que se dieron cita. El Ayuntamiento había dispuesto trenes gratis desde la vecina Villa Nador para facilitar la presencia de los aficionados de las ciudades cercanas del Protectorado.

Junto al alcalde presenciaron el partido el comandante general don Ricardo Rada, los generales Mezzián, Cayuela, Aguilar, Galindo, Arias y Guerrero; los excelentísimos señores delegados de Asuntos Indígenas y de Obras y Comunicaciones, los señores Larrea y Martorell; el excelentísimo señor delegado del Gobierno General de las Plazas de Soberanía, el señor Castro López; el excelentísimo señor ministro Plenipotenciario de España en Argel, don Teodomiro Aguilar; el administrador de Fe de la Aduana de Málaga, don Antonio Prats; y el Bajá de Larache, Muley Jalid El Raisuni.

Los capitanes de ambos equipos, Germán y Maside, subieron a la tribuna presidencial para entregar un ramo de flores a la hija del alcalde, la bella señorita Mari Pepa Álvarez Romero, quien, después, en el centro del campo, realizó el saque de honor entre los entusiastas aplausos del público.

A las órdenes del señor Delgado los equipos se alinearon de la forma siguiente.

Por el Atlético de Aviación: Pérez, Cobo, Aparicio, Amestoy, Germán, Machín, Oscar, Taltavull, Mencía, Martín y Vázquez.

Por la Unión Deportiva Melilla: Tur, Amorós, Ayllón, Maside, Villamar, Vivas, Hernández, Nieto, Bertolet, Sánchez y Pedrito.

En las líneas actuaron los señores González Pelayo y Navas.

El partido, disputado bajo un fuerte viento de poniente, finalizó con empate a uno, goles logrados ambos en la segunda parte. Marcó primero el Melilla por mediación de Bertolet de disparo raso y empató para los madrileños Taltavull con un tanto marcado de cabeza.

El segundo partido, disputado el martes día 11, no tuvo color. Ganaron los aviadores por un contundente seis a uno. De él cabe destacar un par de anécdotas. La primera fue la alineación en la primera parte como jugadores de los entrenadores de ambos equipos, los admirados Gaspar Rubio por la UDM y Ricardo Zamora por el Atlético Aviación. Ambos eran ex futbolistas internacionales muy admirados por los aficionados españoles. Y la segunda fue la que protagonizó el enviado especial del diario deportivo MARCA, el señor Melcón, periodista también muy respetado y admirado, que arbitró la segunda parte del encuentro.

En definitiva, una gran fiesta futbolística, en la que a pesar del resultado, el periódico de la ciudad no dudó en calificar como un colosal espectáculo el ofrecido por los dos equipos.