‘La Hípica’ cumple cien años

Antonio G. Jáuregui 02-02-2014 - Historia

  • El 31 de enero de 1914 fructificaban las gestiones llevadas a cabo por un grupo de oficiales de la ciudad

“Mi reino por un caballo”. Esta frase que inmortalizó Shakespeare, se la atribuye al rey Ricardo III muerto en la batalla de Bosworth, allá por 1495. Cambiar un reino por un caballo, manifiesta entre otras cuestiones, la importancia que el hombre ha dado al noble animal a lo largo de su existencia.

El protagonismo del caballo en la Melilla de principios del Siglo XX era de suma importancia,  tanto en la guerra como en la paz, tanto en el trabajo como en el ocio, así no es de extrañar en el aspecto lúdico, el auge de las sociedades hípicas y Melilla no quería quedar al margen. Después de varios intentos a lo largo de 1913, por fin, el 31 de enero de 1914, fructificaban las gestiones llevadas a cabo por un grupo de oficiales de la ciudad comandados por el Coronel de Caballería, Jefe del Regimiento Taxdirt, Emilio Elizaicín, hombre amante del deporte, en reunión celebrada en el Casino Militar, conseguían dar carta de naturaleza a la incipiente Sociedad Hípica de la que fue elegido Presidente, que nacía no sólo con la idea exclusiva de la construcción de un  hipódromo, sino que lo hacía con la intención de hacerla extensiva a todos los deportes que solían practicarse en aquellos tiempos.

Melilla se esforzaba por ser una ciudad moderna y en palabras del cronista del Telegrama del Rif, era -Una necesidad ya en Melilla que hubiera una Sociedad Hípica. Otras capitales de menor importancia la tienen y cuenta con menos elementos.-

En el mes de octubre de ese mismo año tenía lugar el primer evento hípico de importancia, consistente en carreras lisas y saltos de obstáculos, al concurso se le dio categoría de regional, lo que permitía la participación de los jinetes de  las ciudades del Protectorado Español.

No resultó fácil la adecuación de los terrenos dada su aridez y los continuos embates de los vientos y el mar, por lo que la idea de albergar a todos los deportes, se fue produciendo a medida que la situación económica lo fue permitiendo. Así a finales de 1915 se adhirió a la Hípica, la Sociedad Cinegética, a principios del año siguiente se suma la Sociedad Melilla Tennis, a la que se le están construyendo dos pistas para su práctica y a principios del mes de junio de este año de 1916, la Federación de Fútbol Africana, instala sus oficinas en las cercanías de un incipiente campo de fútbol, pasando a formar parte integrante de la Sociedad, pero manteniendo su independencia organizativa.

"Desde 1916 que apareció el Malagueño, primer equipo peninsular que jugó en Melilla, pasaron por su terreno un buen número de equipos"

Cien años de prácticas deportivas dan para una narración muy extensa, como no es el objetivo de este artículo, les vamos a intentar dar unas breves pinceladas de los acontecimientos de las disciplinas deportivas más relevantes.

Hípica: El deporte “culpable” del nacimiento de la Sociedad. Se practicó en las modalidades de carreras lisas, en las que participaban tanto la oficialidad, como la tropa y los siempre espectaculares jinetes indígenas. Los saltos de obstáculos, con los dos primeros protagonistas, el jinete indígena no solía dedicarse a esta modalidad. Por último una actividad más lúdica que competidora, las Gymkhanas, en la que el género femenino tomaba parte amadrinando a un competidor, las chicas solían premiar con cintas confeccionadas por ellas mismas, cintas que el jinete solía lucir cosidas a su brazo, y que en muchas ocasiones servían como preludio de aventuras románticas, cuyo fin era conseguir que acabara en matrimonio.

Cabe destacar que la costumbre del público era participar mediante las apuestas, en las que en ocasiones se llegaban a jugar grandes sumas de dinero y a título anecdótico referir que los responsables del control de las apuestas, se vieron obligados a avisar al público apostante, de que vinieran provistos de monedas para facilitar el cambio.

Con el devenir del tiempo, la mujer se fue introduciendo en la participación de este deporte en la modalidad de saltos de obstáculos y finalizamos este apartado resaltando la calidad de los jinetes que llegaron a competir en sus pistas, destacando la participación en 1947 de Francisco Goyoaga, el gran jinete español que dio a conocer el deporte hípico al gran público.

Fútbol: Fue y sigue siendo el deporte más popular y el de mayor número de practicantes, el gran protagonista de la Sociedad hasta la inauguración en 1945 del estadio Álvarez Claro. Empezó siendo una explanada para ir convirtiéndose en sucesivas remodelaciones, en un auténtico campo de fútbol a la altura de muchos de los de su época.

Desde 1916 que apareció el Malagueño, primer equipo peninsular que jugó en Melilla, pasaron por su terreno un buen número de equipos, entre los que cabe destacar entre otros: En el plano nacional a Betis, Sevilla, Real Madrid, Atlético de Madrid y la Selección Nacional que se organizó durante la Guerra Civil. En el internacional, eran constantes las visitas de los equipos franceses de la Argelia francesa, el Oradea de Rumanía y el Szeged campeón de Hungría. El campo de la Hípica también fue anfitrión y testigo del debut de la UD. Melilla en la Tercera División de Fútbol y la visita a título individual del gran portero internacional Ricardo Zamora que se alineó con un equipo local y cuya presencia arrastró al campo a los aficionados y a los que no, tal era su fama; también gozaron de la actuación de otro gran guardameta, Guillermo Eizaguirre, del Sevilla CF. y compañero del primero en la Selección Española. De Eizaguirre cabe destacar que participó en la guerra civil alistado en el Tercio, en el que llegó a alcanzar el grado de Capitán.

Tenis: Esta modalidad deportiva como relatábamos al comienzo, se empieza a practicar desde 1916 con la integración a la sociedad de Melilla Tennis, desde entonces y hasta los años 80, sus pistas acaparan la práctica de este deporte. Fueron notables los encuentros de intercambio que se disputaban contra la Sociedad Hípica de Tetuán a finales de los años 40 y principios de los 50, así como la participación de tenistas de ambos sexos venidos de Uxda, Rabat y Orán, en el que destacaban los tenistas hermanos Barril, Manolo Erades, Jiménez Conesa y Pilar Rioja.

En los 80-90, cabe destacar al gran Feliciano López, Medalla de Oro olímpico y ganador de la Copa Davis representando a España, que comenzó dando sus primeros “raquetazos” en esta Sociedad y a Rafael Donato y Javier López Parra subcampeones de España de dobles. En el lado femenino Carolina López y Macarena Rodríguez, que lograron sendos Campeonatos de España, representando a la Hípica.

Baloncesto: El baloncesto hace su aparición en la década de los cuarenta, el femenino crea su primer equipo en noviembre de 1954, sus primeras integrantes fueron: Anita Bartolomé, Elena Pérez, Isabel Sarompas, Maite Puig-Durán, Conchita Martínez, Trini Bartolomé, Consuelo Dudet. Mari Carmen García, María del Campo, Sonsoles Barrero y Lolita Sánchez. En 1955 el equipo masculino asciende a la Primera División del baloncesto nacional y ya en la década de los 90, de la mano de su entrenador Paco Díaz Corvera, el presidente que aupó el baloncesto melillense a la Liga LEB, ascendía a la Primera División B, del campeonato nacional, al equipo femenino de la Hípica.

Pentatlón Moderno: En el año de 1973, Rafael Ayala se proclamaba Campeón de España de la modalidad, en el que tuvo una destacada participación Manolo Ayala.

Waterpolo: Finalizamos este resumen con esta modalidad, el 31 de mayo de 1970, Juan Antonio Samaranch, Delegado Nacional de Deportes, inauguraba la piscina de competición, en el que el equipo de la Hípica se proclamó también Campeón de España, al parecer tuvo que renunciar a participar por carecer de piscina cubierta.

Sólo nos resta desde las virtuales páginas de melillaesdeporte.es desear a los componentes de la insigne Sociedad un cumpleaños feliz y que cumpla muchos más.

‘La Hípica’ cumple cien años

  • El 31 de enero de 1914 fructificaban las gestiones llevadas a cabo por un grupo de oficiales de la ciudad

“Mi reino por un caballo”. Esta frase que inmortalizó Shakespeare, se la atribuye al rey Ricardo III muerto en la batalla de Bosworth, allá por 1495. Cambiar un reino por un caballo, manifiesta entre otras cuestiones, la importancia que el hombre ha dado al noble animal a lo largo de su existencia.

El protagonismo del caballo en la Melilla de principios del Siglo XX era de suma importancia,  tanto en la guerra como en la paz, tanto en el trabajo como en el ocio, así no es de extrañar en el aspecto lúdico, el auge de las sociedades hípicas y Melilla no quería quedar al margen. Después de varios intentos a lo largo de 1913, por fin, el 31 de enero de 1914, fructificaban las gestiones llevadas a cabo por un grupo de oficiales de la ciudad comandados por el Coronel de Caballería, Jefe del Regimiento Taxdirt, Emilio Elizaicín, hombre amante del deporte, en reunión celebrada en el Casino Militar, conseguían dar carta de naturaleza a la incipiente Sociedad Hípica de la que fue elegido Presidente, que nacía no sólo con la idea exclusiva de la construcción de un  hipódromo, sino que lo hacía con la intención de hacerla extensiva a todos los deportes que solían practicarse en aquellos tiempos.

Melilla se esforzaba por ser una ciudad moderna y en palabras del cronista del Telegrama del Rif, era -Una necesidad ya en Melilla que hubiera una Sociedad Hípica. Otras capitales de menor importancia la tienen y cuenta con menos elementos.-

En el mes de octubre de ese mismo año tenía lugar el primer evento hípico de importancia, consistente en carreras lisas y saltos de obstáculos, al concurso se le dio categoría de regional, lo que permitía la participación de los jinetes de  las ciudades del Protectorado Español.

No resultó fácil la adecuación de los terrenos dada su aridez y los continuos embates de los vientos y el mar, por lo que la idea de albergar a todos los deportes, se fue produciendo a medida que la situación económica lo fue permitiendo. Así a finales de 1915 se adhirió a la Hípica, la Sociedad Cinegética, a principios del año siguiente se suma la Sociedad Melilla Tennis, a la que se le están construyendo dos pistas para su práctica y a principios del mes de junio de este año de 1916, la Federación de Fútbol Africana, instala sus oficinas en las cercanías de un incipiente campo de fútbol, pasando a formar parte integrante de la Sociedad, pero manteniendo su independencia organizativa.

"Desde 1916 que apareció el Malagueño, primer equipo peninsular que jugó en Melilla, pasaron por su terreno un buen número de equipos"

Cien años de prácticas deportivas dan para una narración muy extensa, como no es el objetivo de este artículo, les vamos a intentar dar unas breves pinceladas de los acontecimientos de las disciplinas deportivas más relevantes.

Hípica: El deporte “culpable” del nacimiento de la Sociedad. Se practicó en las modalidades de carreras lisas, en las que participaban tanto la oficialidad, como la tropa y los siempre espectaculares jinetes indígenas. Los saltos de obstáculos, con los dos primeros protagonistas, el jinete indígena no solía dedicarse a esta modalidad. Por último una actividad más lúdica que competidora, las Gymkhanas, en la que el género femenino tomaba parte amadrinando a un competidor, las chicas solían premiar con cintas confeccionadas por ellas mismas, cintas que el jinete solía lucir cosidas a su brazo, y que en muchas ocasiones servían como preludio de aventuras románticas, cuyo fin era conseguir que acabara en matrimonio.

Cabe destacar que la costumbre del público era participar mediante las apuestas, en las que en ocasiones se llegaban a jugar grandes sumas de dinero y a título anecdótico referir que los responsables del control de las apuestas, se vieron obligados a avisar al público apostante, de que vinieran provistos de monedas para facilitar el cambio.

Con el devenir del tiempo, la mujer se fue introduciendo en la participación de este deporte en la modalidad de saltos de obstáculos y finalizamos este apartado resaltando la calidad de los jinetes que llegaron a competir en sus pistas, destacando la participación en 1947 de Francisco Goyoaga, el gran jinete español que dio a conocer el deporte hípico al gran público.

Fútbol: Fue y sigue siendo el deporte más popular y el de mayor número de practicantes, el gran protagonista de la Sociedad hasta la inauguración en 1945 del estadio Álvarez Claro. Empezó siendo una explanada para ir convirtiéndose en sucesivas remodelaciones, en un auténtico campo de fútbol a la altura de muchos de los de su época.

Desde 1916 que apareció el Malagueño, primer equipo peninsular que jugó en Melilla, pasaron por su terreno un buen número de equipos, entre los que cabe destacar entre otros: En el plano nacional a Betis, Sevilla, Real Madrid, Atlético de Madrid y la Selección Nacional que se organizó durante la Guerra Civil. En el internacional, eran constantes las visitas de los equipos franceses de la Argelia francesa, el Oradea de Rumanía y el Szeged campeón de Hungría. El campo de la Hípica también fue anfitrión y testigo del debut de la UD. Melilla en la Tercera División de Fútbol y la visita a título individual del gran portero internacional Ricardo Zamora que se alineó con un equipo local y cuya presencia arrastró al campo a los aficionados y a los que no, tal era su fama; también gozaron de la actuación de otro gran guardameta, Guillermo Eizaguirre, del Sevilla CF. y compañero del primero en la Selección Española. De Eizaguirre cabe destacar que participó en la guerra civil alistado en el Tercio, en el que llegó a alcanzar el grado de Capitán.

Tenis: Esta modalidad deportiva como relatábamos al comienzo, se empieza a practicar desde 1916 con la integración a la sociedad de Melilla Tennis, desde entonces y hasta los años 80, sus pistas acaparan la práctica de este deporte. Fueron notables los encuentros de intercambio que se disputaban contra la Sociedad Hípica de Tetuán a finales de los años 40 y principios de los 50, así como la participación de tenistas de ambos sexos venidos de Uxda, Rabat y Orán, en el que destacaban los tenistas hermanos Barril, Manolo Erades, Jiménez Conesa y Pilar Rioja.

En los 80-90, cabe destacar al gran Feliciano López, Medalla de Oro olímpico y ganador de la Copa Davis representando a España, que comenzó dando sus primeros “raquetazos” en esta Sociedad y a Rafael Donato y Javier López Parra subcampeones de España de dobles. En el lado femenino Carolina López y Macarena Rodríguez, que lograron sendos Campeonatos de España, representando a la Hípica.

Baloncesto: El baloncesto hace su aparición en la década de los cuarenta, el femenino crea su primer equipo en noviembre de 1954, sus primeras integrantes fueron: Anita Bartolomé, Elena Pérez, Isabel Sarompas, Maite Puig-Durán, Conchita Martínez, Trini Bartolomé, Consuelo Dudet. Mari Carmen García, María del Campo, Sonsoles Barrero y Lolita Sánchez. En 1955 el equipo masculino asciende a la Primera División del baloncesto nacional y ya en la década de los 90, de la mano de su entrenador Paco Díaz Corvera, el presidente que aupó el baloncesto melillense a la Liga LEB, ascendía a la Primera División B, del campeonato nacional, al equipo femenino de la Hípica.

Pentatlón Moderno: En el año de 1973, Rafael Ayala se proclamaba Campeón de España de la modalidad, en el que tuvo una destacada participación Manolo Ayala.

Waterpolo: Finalizamos este resumen con esta modalidad, el 31 de mayo de 1970, Juan Antonio Samaranch, Delegado Nacional de Deportes, inauguraba la piscina de competición, en el que el equipo de la Hípica se proclamó también Campeón de España, al parecer tuvo que renunciar a participar por carecer de piscina cubierta.

Sólo nos resta desde las virtuales páginas de melillaesdeporte.es desear a los componentes de la insigne Sociedad un cumpleaños feliz y que cumpla muchos más.