El rugby en Melilla, un deporte que no arraigó

Antonio G. Jáuregui 14-11-2013 - Historia

  • Se presentó en la ciudad el 8 de diciembre de 1942, en el campo de La Hípica

Biblioteca Pública Municipal

Hay un viejo dicho inglés que dice: El fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros.

El hecho de que el Rugby se considere un deporte de caballeros, es debido a que en su filosofía del juego prima el absoluto respeto al rival y a las decisiones arbitrales. Como en casi todos los deportes, el juego se divide en dos partes, pero en el rugby se juega además el “tercer tiempo”, éste consiste en que una vez finalizado el partido, los contendientes de ambos equipos, se reúnen alrededor de unas cervezas con el objetivo de anteponer la amistad y el compañerismo sobre la rivalidad, convirtiendo la victoria o la derrota en algo secundario e intrascendente, a diferencia de otros deportes en el que el triunfo se convierte en el objetivo principal.

El día 8 de diciembre de 1942, en el Campo de la Hípica, tuvo lugar la presentación del rugby en Melilla, ante numeroso público se enfrentaron los equipos de Artillería nº 50 y el Sindicato Español Universitario (SEU), vencieron los segundos por el tanteo de 14 a 6; según el cronista del Telegrama del Rif, “la primera parte fue la más vistosa con magníficas jugadas por ambos equipos, especialmente por parte del SEU., que mostró un mayor conocimiento y técnica del juego, en la segunda mitad se impuso el mayor fondo físico de los artilleros.

A pesar de que las reglas eran desconocidas para la mayoría del público, pudieron comprender la marcha del partido por el arbitraje sencillo que realizó el árbitro Sr. Arzaga. Realzaba el cronista “la corrección y deportividad con que se comportaron ambos equipos. La alineación del SEU melillense estuvo formada por: Primera línea; Pérez-Cerisola, Esteve, Banqueri. Segunda línea; Madrigal, Cuadrado. Tercera línea; Trápaga, Lanas, Llamas. Medio melé; Tortosa. Medio apertura; Colduras. Línea de tres cuartos; Marín, Corbalán, Pérez y Ambrós. Zaguero; Bueno. Jugaron en la segunda mitad, Cucala y Sevillano.

Nos remontamos hasta el año siguiente 1943, para conocer del enfrentamiento del SEU melillense contra el SEU de Málaga, partido que vencieron los locales por 11 a 0 y nos vamos a septiembre en el que, en la previa a un partido de fútbol entre la U. D. Melilla y el Real Betis, a modo de exhibición, se enfrentaron  el prácticamente único equipo, SEU contra una selección militar.

El último encuentro del que se tiene constancia se celebró en agosto de 1944, con motivo de la Semana deportiva del Frente de Juventudes

Y así llegamos a 1944, año en el que por última vez, queda constancia escrita en el periódico melillense, de las andanzas de este bello y noble deporte. En el mes de abril se juega un partido entre azules y granas contra amarillos y verdes, partido con toda probabilidad que serviría de entrenamiento para el que se disputó el día 23 de abril, y que se anunció como partido de semifinales del campeonato Universitario de España, entre el SEU de Marruecos contra SEU de Barcelona, en el que vencieron los catalanes por un rotundo 14 a 0, demostrando una neta superioridad.

No hemos encontrado referencias del partido de vuelta que debió jugarse en Barcelona, hecho nada improbable si tenemos en cuenta que el delegado del equipo catalán, en contestación a pregunta del periodista local, manifestaba que en el viaje a Melilla desde Barcelona, habían invertido cinco días sin dormir en cama.

En el mes de mayo, hubo un intento de crecimiento de este deporte, desaparecieron los equipos militares y surgieron equipos en el Instituto y el colegio de Los Hermanos, de corta duración, un partido entre ellos y otro formando selección contra el sempiterno SEU, y la aparición en partido único del equipo de Falanges Juveniles de Franco, adivine contra quién.

Este último encuentro del que tenemos constancia escrita, se celebró en el mes de agosto de 1944, con motivo de la Semana deportiva del Frente de Juventudes, no hemos encontrado nada más en nuestras pesquisas, es muy probable que dejara de practicarse, en aquellos tiempos era mucho más fácil jugar a fútbol, un deporte que no necesitaba de grandes infraestructuras, ni de explicaciones de reglas complejas, en el fútbol callejero a lo sumo se empleaban dos, la regla del “pisa y cabe”, para la elección de saque y campo, y la del “tres cambio, seis terminado” para la duración del partido.

Además, los primeros partidos de rugby se jugaban en el campo de fútbol, añadiéndole extensiones a la portería y poca disponibilidad de terreno les debía quedar, habida cuenta que en el fútbol organizado sobraban equipos en todas las categorías, demasiados inconvenientes, sin entrar en el detalle del extraño balón de rugby.

 

Fuente: El Telegrama del Rif

Biblioteca Pública Municipal

El rugby en Melilla, un deporte que no arraigó

  • Se presentó en la ciudad el 8 de diciembre de 1942, en el campo de La Hípica

Hay un viejo dicho inglés que dice: El fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros.

El hecho de que el Rugby se considere un deporte de caballeros, es debido a que en su filosofía del juego prima el absoluto respeto al rival y a las decisiones arbitrales. Como en casi todos los deportes, el juego se divide en dos partes, pero en el rugby se juega además el “tercer tiempo”, éste consiste en que una vez finalizado el partido, los contendientes de ambos equipos, se reúnen alrededor de unas cervezas con el objetivo de anteponer la amistad y el compañerismo sobre la rivalidad, convirtiendo la victoria o la derrota en algo secundario e intrascendente, a diferencia de otros deportes en el que el triunfo se convierte en el objetivo principal.

El día 8 de diciembre de 1942, en el Campo de la Hípica, tuvo lugar la presentación del rugby en Melilla, ante numeroso público se enfrentaron los equipos de Artillería nº 50 y el Sindicato Español Universitario (SEU), vencieron los segundos por el tanteo de 14 a 6; según el cronista del Telegrama del Rif, “la primera parte fue la más vistosa con magníficas jugadas por ambos equipos, especialmente por parte del SEU., que mostró un mayor conocimiento y técnica del juego, en la segunda mitad se impuso el mayor fondo físico de los artilleros.

A pesar de que las reglas eran desconocidas para la mayoría del público, pudieron comprender la marcha del partido por el arbitraje sencillo que realizó el árbitro Sr. Arzaga. Realzaba el cronista “la corrección y deportividad con que se comportaron ambos equipos. La alineación del SEU melillense estuvo formada por: Primera línea; Pérez-Cerisola, Esteve, Banqueri. Segunda línea; Madrigal, Cuadrado. Tercera línea; Trápaga, Lanas, Llamas. Medio melé; Tortosa. Medio apertura; Colduras. Línea de tres cuartos; Marín, Corbalán, Pérez y Ambrós. Zaguero; Bueno. Jugaron en la segunda mitad, Cucala y Sevillano.

Nos remontamos hasta el año siguiente 1943, para conocer del enfrentamiento del SEU melillense contra el SEU de Málaga, partido que vencieron los locales por 11 a 0 y nos vamos a septiembre en el que, en la previa a un partido de fútbol entre la U. D. Melilla y el Real Betis, a modo de exhibición, se enfrentaron  el prácticamente único equipo, SEU contra una selección militar.

El último encuentro del que se tiene constancia se celebró en agosto de 1944, con motivo de la Semana deportiva del Frente de Juventudes

Y así llegamos a 1944, año en el que por última vez, queda constancia escrita en el periódico melillense, de las andanzas de este bello y noble deporte. En el mes de abril se juega un partido entre azules y granas contra amarillos y verdes, partido con toda probabilidad que serviría de entrenamiento para el que se disputó el día 23 de abril, y que se anunció como partido de semifinales del campeonato Universitario de España, entre el SEU de Marruecos contra SEU de Barcelona, en el que vencieron los catalanes por un rotundo 14 a 0, demostrando una neta superioridad.

No hemos encontrado referencias del partido de vuelta que debió jugarse en Barcelona, hecho nada improbable si tenemos en cuenta que el delegado del equipo catalán, en contestación a pregunta del periodista local, manifestaba que en el viaje a Melilla desde Barcelona, habían invertido cinco días sin dormir en cama.

En el mes de mayo, hubo un intento de crecimiento de este deporte, desaparecieron los equipos militares y surgieron equipos en el Instituto y el colegio de Los Hermanos, de corta duración, un partido entre ellos y otro formando selección contra el sempiterno SEU, y la aparición en partido único del equipo de Falanges Juveniles de Franco, adivine contra quién.

Este último encuentro del que tenemos constancia escrita, se celebró en el mes de agosto de 1944, con motivo de la Semana deportiva del Frente de Juventudes, no hemos encontrado nada más en nuestras pesquisas, es muy probable que dejara de practicarse, en aquellos tiempos era mucho más fácil jugar a fútbol, un deporte que no necesitaba de grandes infraestructuras, ni de explicaciones de reglas complejas, en el fútbol callejero a lo sumo se empleaban dos, la regla del “pisa y cabe”, para la elección de saque y campo, y la del “tres cambio, seis terminado” para la duración del partido.

Además, los primeros partidos de rugby se jugaban en el campo de fútbol, añadiéndole extensiones a la portería y poca disponibilidad de terreno les debía quedar, habida cuenta que en el fútbol organizado sobraban equipos en todas las categorías, demasiados inconvenientes, sin entrar en el detalle del extraño balón de rugby.

 

Fuente: El Telegrama del Rif