Mitos y leyendas Augusto Hoyo

La bolsa de basura de marca

15-06-2013

Seguramente conoceréis la película “El lado bueno de las cosas”. No es fácil olvidar al excéntrico protagonista saliendo día tras día a correr con una bolsa de basura puesta sobre el chándal. Este caso es realmente extremo, no obstante el propio individuo acababa de salir de un sanatorio mental, si bien es una práctica muy común y podemos ver diariamente por nuestras calles a corredores que, si bien disimulan la bolsa con un símbolo Nike, Adidas o Kalenji, emplean esta práctica con el fin de producir una mayor pérdida de peso sumada a la que el ejercicio aeróbico les pueda aportar.

"Aunque el agua se excluye a menudo de las listas de nutrientes, es un componente esencial para el mantenimiento de la vida"

Esta práctica tiene su origen en los deportes categorizados por peso.  Es algo muy común ver a un boxeador, un judoka o un halterófilo los días previos  a una competición,  corriendo por la pista de atletismo con medio armario puesto encima. Es una práctica extrema pero necesaria para aquellos deportistas de alto rendimiento que han apurado en su preparación y se encuentran, uno o dos días antes de un campeonato, algo pasados de peso y la única forma que tienen de perderlo en tan corto espacio de tiempo es perdiendo líquido  a nivel intra y extracelular.

Si bien hablamos de alto rendimiento, esta práctica  no debe de tenerse en cuenta por la población normal, primero por los riesgos que entraña para la salud y, segundo, porque  su eficacia no está realmente contrastada, siendo de mayor peso el perjuicio que puede ocasionarnos que el “supuesto beneficio”.

Aunque el agua se excluye a menudo de las listas de nutrientes, es un componente esencial para el mantenimiento de la vida, debiendo ser aportado por la dieta en cantidades muy superiores a las que es producida por nuestro propio cuerpo (González y Cols., 2006). De esta forma los expertos recomiendan un aporte hídrico de alrededor de 2,5 litros diarios, debiendo ser este aporte incluso mayor para deportistas.

De esta forma y, volviendo al chubasquero, al ser el sudor el medio termorregulador más importante durante el ejercicio, es decir, la forma más importante a través de la cual el organismo libera el calor y la energía generada durante el mismo, en caso de que se nos ocurra aumentar esa tasa de sudoración a través del empleo de lo que podemos llamar “bolsas de basura de marca”, lo que provocamos es que ese sudor no se evapore, lo cual va a ocasionar alteraciones en nuestra termorregulación, aumentando nuestra temperatura corporal en exceso, y si a ello le sumamos la falta de hidratación durante el ejercicio,  las consecuencias a nivel cardiovascular pueden ser nefastas.

Para entendernos, ahora que nos acercamos al verano, que las temperaturas incluso a las 10 a.m superan ya los 25 grados, y la humedad relativa en nuestra ciudad es difícil que baje del 70%, debemos de facilitar la eliminación de calor a través de la sudoración, llevando la ropa lo más ligera posible que transpire y no retenga el sudor. Es importante que dosifiquemos los esfuerzos de tal forma que nos permita hacer una pequeña parada para rehidratarnos en cualquier fuente pública potable (no tenemos que esperar a tener sed para beber, hay que tenerlo programado), realizando una ingesta fraccionada en tragos cortos, y, siempre que nos permita nuestra rutina diaria, evitar aquellas horas en las que el termómetro marca máximos (entren las 12 y las 18 horas aproximadamente).

Por lo tanto y para finalizar este tema tan extenso e importante en los meses venideros, debemos de establecer que el mito de la “bolsa de basura” más que un mito o una leyenda es una temeridad, la cual nos puede provocar un innecesario problema a nivel fisiológico, provocándonos una pérdida de recursos hídricos durante el ejercicio que pueden derivarse en una merma de nuestro rendimiento en casos leves, así como un golpe de calor e incluso, si es muy exagerada, poniendo en riesgo nuestra vida.