Mitos y leyendas Augusto Hoyo

Futbolistas vs velocistas

18-11-2014

Seguro que todos recuerdan el gran revuelo que se montó cuando Bartra, central del FC Barcelona, se vio pasmosamente desbordado por Bale, extremo del Real Madrid CF, en aquel trepidante duelo por la Copa del Rey de la temporada pasada. La facilidad con la que el futbolista galés se deshizo del menudo central catalán levantó una serie de alabanzas al primero que, en algunos casos, fueron exacerbadas.

En la actualidad, los programas deportivos que inundan las cadenas generalistas son tan extensos que realizan un análisis pormenorizado de todas y cada una de las jugadas que pueden ocurrir a lo largo de un partido tan importante como este y, claro está, un hecho tan evidente como el narrado en el párrafo anterior fue analizado al detalle por cada uno de los periodistas y contertulios televisivos, de los cuales me quedó grabado en mayor medida la comparación realizada por un afamado periodista de uno de los programas con más seguidores de la sobremesa quien llegó a situar al fenomenal extremo madridista a la par de una leyenda viva del atletismo como es Usain Bolt. Las comparaciones realmente son odiosas, pero si a su vez éstas se alejan del rigor informativo a fin de dar falsos titulares al populacho, hacen que estén más próximos a la mentira y a la falsedad documental que a la propia noticia.

El periodista en cuestión lanzó el siguiente titular, “Bale corre a la misma velocidad que Usain Bolt”, y para ello hizo acopio de un buen despliegue multimedia, calculando la distancia recorrida en una acción de contragolpe, que al dividirla por el tiempo recorrido obtuvo una velocidad entorno a los 30 km/h. Sin duda un dato interesante para un futbolista (sobre todo si iba conduciendo el balón), pero muy inferior a los 37 km/h (con 44 km/h de punta) que alcanzó el gigante jamaicano en los 100 metros del Mundial de Berlín, batiendo el récord mundial con 9,58 segundos.

Si  bien, más allá de los datos arrojados, el verdadero problema reside en el análisis simplista que muchas veces se hace de la realidad, en este caso futbolística. La mayoría de las veces tendemos a analizar únicamente lo que se ve a simple vista, sin observar todo lo que hay alrededor que es de una complejidad enorme, y nos quedamos con que Bale, Cristiano, o Valencia (quien según la FIFA es el más rápido alcanzando los 35,1 km/h en partido) alcanzan una punta de velocidad impresionante, o cómo saltan en un córner, e incluso la gran cantidad de kilómetros que pueden recorrer en un partido (dato que es irrelevante si no conocemos la intensidad a la que lo hace). Números que realmente no dan a conocer la complejidad de un deporte colectivo como puede ser el fútbol, el baloncesto o el balonmano, donde unas buenas cualidades físicas pueden ayudar al deportista dentro del terreno de juego, pero si no cuentan con un buen desarrollo de la psicomotricidad y la coordinación (lo que podríamos resumir en técnica), así como de una correcta inteligencia motriz y concentración (que hace referencia a la táctica y estrategia), es difícil que cualquiera de estos jugadores pueda alcanzar el nivel que han llegado a alcanzar y es por eso que jugadores que parecen menos dotados a nivel atlético, como pueden ser Xavi, Iniesta, Isco o el mismísimo Messi, parecen no echar en falta esa punta de velocidad, esa impresionante musculatura o el hecho de recorrer más de 12 kilómetros por partido, puesto que han desarrollado hasta tal punto las capacidades específicas de su deporte, que están perfectamente integrados en el terreno de juego y su hacer se vuelve mucho más eficiente.

Como anécdota pueden echar un vistazo al documental “Cristiano Ronaldo al límite”, en el que se somete a la estrella del Real Madrid a una serie de test principalmente físicos en los que se da a conocer las tremendas cualidades del futbolista. Si bien en una prueba de 30 metros no es capaz de aproximarse ni de lejos al campeón de España de 100 metros Ángel D. Rodríguez. Tal y como se aprecia en el análisis a cámara lenta, la principal diferencia entre ambos reside en el aspecto técnico, puesto que el campeón nacional dedica una gran parte de su tiempo de entrenamiento a alcanzar la excelencia en cuanto a la técnica de carrera se refiere para ser lo más eficiente posible y arañar centésimas al crono, mientras que CR7, con una técnica más deficiente, no consigue alcanzar los registros establecidos por el plusmarquista español.

Si extrapolamos esta situación, son escasos los casos de velocistas que han probado suerte en el fútbol profesional. Parece que Usain Bolt se quiere retirar en el fútbol tras las próximas Olimpiadas de 2016, seguramente lo tenga muy complicado para jugar en su equipo preferido, el Manchester United como alguna vez ha declarado, es más, se me antoja una empresa prácticamente imposible para el plusmarquista mundial de 100, 200 y 4x100 metros.

Los escasos nombres de atletas que han conseguido un hueco como profesionales en un deporte colectivo están asociados al fútbol americano y el rugby, sobresaliendo el de Bob Hayes, quien en el año 1964 se coronó campeón olímpico y, siete años después, consiguió una Super Bowl con los Dallas Cowboys. Si bien cabe reseñar que sus primeros pasos los dio en el deporte rey norteamericano.

Por ello, a la hora de emplear expresiones como “es más rápido que Bolt” o “corre más que Bekele” debemos de tener en cuenta que cada deporte tiene asociados una serie de componentes que lo hacen único, por lo que el hecho de comparar por comparar da una visión muy simplista del deporte que debe de tener unos límites, aquellos que marca la objetividad, de tal forma que no restemos méritos ni a unos ni a otros dando una visión sesgada de la realidad deportiva.