El juego de fuera David Torices

Los proyectos, las realidades y las ilusiones

06-06-2013

En esta nueva dimensión que cobra el fútbol melillense, y con todo lo acontecido en estas últimas semanas, han surgido multitud de preguntas y de dudas sin resolver que poco a poco se van esclareciendo con el paso de los días.

"Trabajen, dejen trabajar, luchen por y para el fútbol olvidando intereses personales, rencillas enquistadas, egos y rivalidades absurdas"

¿De dónde nace esta situación?, ¿cuánto tiempo se ha tardado en adoptar medidas?, ¿se podría haber hecho algo antes?, ¿es ésta la mejor de las soluciones a adoptar?, ¿quiénes han sido los verdaderos culpables de toda esta situación? Y así podríamos seguir con un sinfín de cuestiones, muchas de ellas sin respuesta y otras muchas sin quererlo hacer.

Lo que está claro es que a toro pasado todo el mundo es capaz de sacar ese “salvador” que todos llevamos dentro, y saber cual cirujano en plena mesa de operaciones cuál es la verdadera solución al problema. Y seguramente muchos verán ante la postura adoptada la luz a todas las soluciones y otros se echarán las manos a la cabeza pensando que como se pueden tomar ese tipo de medidas populistas y en definitiva caprichosas.

Pues bien, la situación que se presenta en este momento actual es la que es y de poco vale que unos rememos para un lado y otros para el lado contrario, ya que el único perjudicado de todo eso sería el FÚTBOL.

La Ciudad Autónoma de Melilla ha aceptado un proyecto por parte de los dirigentes de la Unión Deportiva Melilla, en el cual se recoge una serie de premisas fundamentales para el perfecto desarrollo de este modelo, ya que lo que se busca es el globalizar todo el fútbol en una estructura piramidal, con un trabajo integrado de los equipos y cuerpos técnicos de todas las categorías inferiores, como de su filial, en este caso el Gimnástico Melilla.

Se va necesitar una perfecta consonancia, coordinación y comunicación de todas las partes importantes involucradas. Secretaría técnica, cuerpo técnico de los distintos equipos, responsables de la preparación física, cuerpo médico, recuperadores, fisioterapeutas, encargados de materiales, delegados de equipos, y el resto de áreas responsables de la parte deportiva del club van a tener que dar un plus para que todo ese barco llamado FÚTBOL MELILLENSE, que ha estado muchos años de travesía por mares repletos de gigantescas olas y terribles monstruos marinos, pueda vislumbrar en el horizonte aquel atisbo de tierra que haga seguir creyendo a los marineros de dicho barco (aficionados y jóvenes futbolistas) que con esfuerzo, dedicación y, fundamentalmente, trabajo se puede conseguir llevar a buen puerto SU barco, NUESTRO barco.

Esto que uno suscribe es el deseo de todo aficionado a este deporte. Deporte que muchos habrán vivido en primera persona, otros que por simple admiración a un club no pueden dejarlo escapar, otros porque “y si no, de que hablamos en este país”, pero lo que está claro es que a nadie deja indiferente.

En un futuro no muy lejano, voy a ser padre de un niño. Y seguro que a él tampoco le dejará indiferente este deporte (y si no, ya me encargaré yo). Lo único que deseo es que los niños que vienen, entre los que incluyo al mío y los que aún están a tiempo de vivir el cambio, puedan disfrutar de ir a ver a su equipo, el equipo de su Ciudad, el equipo en el que algún día les gustaría jugar, el equipo de sus amores, jugar contra otros equipos de superiores categorías, en un Álvarez Claro remodelado por la necesidad de albergar a una multitud de aficionados que domingo tras domingo van al estadio a apoyar, a sufrir, a vibrar, en definitiva, a disfrutar de este deporte con el equipo de su Ciudad.

Entre todos esos aficionados estará mi hijo. Pues bien, como padre de un niño melillense quiero que mi hijo pueda disfrutar del fútbol en las mejores condiciones posibles. ¿Quién no desearía lo mismo para su hijo?

Trabajen, dejen trabajar, luchen por y para el fútbol olvidando intereses personales, rencillas enquistadas, egos y rivalidades absurdas. Son los responsables de un proyecto que es tremendamente ambicioso desde el punto de vista deportivo y social. Aprovéchenlo.

Todo el mundo se lo agradecerá. Pero hagan todo lo necesario para que se lo agradezcamos.