Entrena a tu mente Enrique Roldán

¡¡Tranquilo!!

07-05-2014

Se acerca a pasos agigantados el final de las competiciones deportivas en el deporte base. Se van terminando las sesiones de entrenamiento y la preparación de los partidos. Y aparecen en los chicos y chicas que practican deporte los signos de ansiedad o estrés típicos de estas fechas en las que se juegan el resultado deportivo de todo un año de esfuerzo.

"Es fundamental trabajar con objetivos de rendimiento, no de resultado, durante todo el año, así los chicos podrán vincular los logros al esfuerzo realizado"

Está claro y tenemos asumido que el deporte base es una experiencia de aprendizaje y diversión, y está igual de claro que para los jóvenes deportistas es una forma de competición en la que ponen todas sus ganas y en la que esperan obtener unos buenos resultados deportivos porque, como se suele decir, a los niños les gusta ganar hasta a las canicas.

Es común que en las horas previas a partidos o competiciones consideradas importantes por los chicos puedan aparecer problemas a la hora de dormir o alimentarse, bloqueos en la concentración o errores en la ejecución de aspectos técnicos y tácticos que se tienen más que asimilados. Y todo esto ocurre por el estrés que los chavales se imponen a sí mismos por el logro de conseguir el resultado deportivo deseado.

Lo que para padres o entrenadores no es más que otro partido sin la mayor importancia, para los chicos se convierte en su final de Champions, por la que han estado esforzándose todo el año en entrenamientos, compaginando el deporte con los estudios y luchando día a día por mejorar en el deporte que les gusta. Es lógico y normal que los jóvenes que practican deporte tengan esos sentimientos y emociones en estos momentos finales de las competiciones.

Y aquí es donde padres y técnicos tienen un papel fundamental a la hora de ayudarles a controlar el estrés o la ansiedad que genera la competición. Cada uno en su faceta, pero ambos en la misma dirección. Los padres deben relativizar la importancia de un resultado deportivo y reforzar el esfuerzo realizado durante toda la temporada, eliminando así la presión que puedan sentir sus hijos por agradar a sus progenitores. Las palabras de ánimo de los padres son fundamentales para los chicos.

Y los técnicos juegan un papel determinante. Ellos y ellas son los encargados de medir el nivel de estrés que presentan sus deportistas y ayudarles a canalizarlo de tal manera que no afecte a su rendimiento. Para ellos es fundamental trabajar con objetivos de rendimiento, no de resultado, durante todo el año, así los chicos podrán vincular los logros al esfuerzo realizado. No está de más aplicar en determinados momentos alguna técnica de relajación que tranquilice a los deportistas y les ayude a concentrarse en lo que tienen que hacer durante la competición, y así evitar en la medida de lo posible determinados fallos en la ejecución técnica de su deporte. Obvia decirlo, pero es fundamental que los entrenadores no sean una fuente generadora de estrés en los deportistas: exigirles resultados deportivos no les va a hacer más fácil su logro, muy al contrario, va a impedirles disfrutar de su deporte favorito.

Ayudarles y no presionarles está en las manos de los padres y los entrenadores.