Entrena a tu mente Enrique Roldán

“Papá, déjame divertirme”

10-04-2014

Hace unos días se celebró en los salones de la Federación Melillense de Fútbol una charla dirigida a los padres y madres de los chicos y chicas que practican este deporte en nuestra ciudad, y que se cuentan por cientos, fundamentalmente en categorías como prebenjamines, benjamines, alevines o infantiles. El objetivo de la sesión era dar a conocer a los padres una serie de pautas que ayuden a sus hijos, y a ellos mismos, en la práctica de su deporte favorito.

Aprovechamos una actividad lúdica, como el deporte, para inculcar en los chicos valores que son generalizables a todos los ámbitos de su vida

Desgraciadamente fueron pocos los padres que decidieron acudir a la cita, si bien los que sí asistieron tuvieron una actitud muy positiva a la hora de comentar y reflexionar sobre este tema que tan importante es y al que tan poca atención se presta desde las distintas entidades implicadas en el desarrollo del deporte base en nuestra ciudad.

Es cierto que la mayor parte de padres que acuden a los entrenamientos o partidos de sus hijos tienen un comportamiento ejemplar en los mismos. Como también es cierto que nos estamos acostumbrando, y es lo peor que se puede hacer, a que en esos mismos entrenamientos y partidos veamos a padres que tienen actitudes que influyen negativamente en el desarrollo de la actividad.

Están los extremos, como el acontecido hace unas semanas en León donde un padre agredió a un árbitro en un partido de PREBENJAMINES!!, pero sin llegar a esos extremos hay muchos comportamientos de los padres que deben servir para reflexionar y modificar si lo que buscamos es que nuestros hijos se diviertan y aprendan.

No respetar al rival, al árbitro o al propio equipo de nuestros hijos son conductas que el niño ve y que tiende a imitar, ya que no hay que olvidar que todo lo que hacemos o decimos los padres es susceptible de ser imitado por nuestros hijos, tanto lo bueno como lo malo. Corregir al entrenador, dar instrucciones desde la banda contrarias a las que le está dando el técnico, no recompensar por los esfuerzos a pesar de los malos resultados o mostrarse enfadado por un marcador adverso son conductas que los padres tenemos que corregir.

La participación de los padres en el deporte base es fundamental, en cualquiera, no sólo en el fútbol. Sin ellos sería prácticamente imposible desarrollar esta actividad cuyo objetivo principal nunca se puede perder de vista: EDUCAR. Aprovechamos una actividad lúdica, como el deporte, para inculcar en los chicos valores que son generalizables a todos los ámbitos de su vida: solidaridad, esfuerzo, trabajo en equipo,…, y que contribuirán al desarrollo de su personalidad.

En el momento en que todas las partes implicadas: Federación, clubes, dirigentes, entrenadores, jugadores y padres tomen conciencia de que ese es el objetivo del deporte base, los resultados se verán a muy corto plazo. Mientras tanto, seguiremos luchando por ganar la liga en prebenjamines.