Mitos y leyendas Augusto Hoyo

¿Dónde está el límite?

12-03-2014

Esta es la pregunta que se hace el afamado triatleta Josef Ajram cada vez que entra en competición en un Ironman. Como bien dice, aún no lo ha encontrado y, sinceramente, mucho mejor para él, ello le va a permitir seguir progresando, pero es un mensaje que si bien puede ser positivo para aquellos deportistas de alto nivel, que dedican su vida a su deporte, para el atleta popular y amateur debe de ser matizado.

"Las pruebas de ultrafondo someten a un estrés fisiológico a nuestro cuerpo que para poder llevarlas a cabo con éxito debemos de llevar a cabo un concienzudo trabajo previo"

En los últimos años el ultrafondo está alcanzando un auge impresionante. Cada vez son más y más los adeptos a pruebas de resistencia extremas que vienen aparejado un esfuerzo al que pocos, más bien muy pocos, pueden estar realmente preparados. Y es que hasta hace bien poco el hecho de finalizar un triatlón, terminar entre los 50 primeros en la San Silvestre de mi pueblo e intentar no ahogarse en la travesía al puerto, eran objetivos que parecían muy jugosos para el atleta popular, promoviendo un estilo de vida físicamente activo y fomentando el deporte para todos. Pues bien, parece que nuestras exigencias como ser humano van aumentando y las generaciones se van superando progresivamente por lo que, actualmente, parece que el interés del deportista popular está cambiando y tiende claramente a romper barreras en cuanto a la dureza de las pruebas en las que toma parte.

La fama de numerosos atletas de ultrafondo, como el mencionado Ajram, así como otros  como Ricardo Abad (500 maratones en 500 días) y así una larga lista de atletas extremos  que exploran los límites de la condición humana en pruebas que van desde triatlones inhumanos, a carreras de resistencia de varios centenares de kilómetros, a los que a la propia dureza de la prueba se le suma unas condiciones climáticas y una orografía de vértigo, han puesto de moda aquello de buscar los límites, sin ni siquiera llegar a preguntarnos por qué, si verdaderamente el hecho de encontrar el límite puede ser considerado un objetivo y, por último, si de verdad es beneficioso dicho empeño.

Las pruebas de ultrafondo someten a un estrés fisiológico a nuestro cuerpo que para poder llevarlas a cabo con éxito debemos de llevar a cabo un concienzudo trabajo previo. Ojo, que no estamos entrenando para correr a ritmos de carrera de vértigo, es decir, en este tipo de pruebas resistir es lo más importante, y que cada uno haga con su condición lo que buenamente pueda, por lo que debemos de realizar un trabajo de base muy completo, sobre todo a nivel de capacidad aeróbica y fuerza, que nos va a permitir establecer los pilares de nuestro rendimiento.

Es un hecho constatado que el auge de este tipo de eventos deportivos ha hecho que aumente de manera exponencial el número de inscripciones, algo que persiguen los promotores de dichos eventos por mero afán recaudatorio, por lo que en muchos casos se permite tomar parte a deportistas que físicamente están activos, pero es muy probable que no estén preparados para asumir un reto de tal magnitud y, por desgracia, alrededor de 100 deportistas mueren al año en España a causa de muerte súbita cardíaca, la mayoría en pruebas de resistencia, número que aumenta motivado por el gran volumen de participantes (a mayor número de personas mayor probabilidad de que alguna padezca una cardiopatía que no se haya detectado), así como por ese afán de superación, de buscar el límite y, bueno, es probable que si uno no conoce su cuerpo en este tipo de situaciones de agotamiento físico y mental, puede que dicho umbral lo haya superado y únicamente esté poniendo en riesgo su vida.

El objetivo de este pequeño artículo no es el de hacer disentir a nadie de embarcarse en una gran aventura y experiencia como puede ser una carrera de este tipo. Pero sí que es verdad que conociendo la realidad, uno puede concienciarse en mayor medida del riesgo que puede entrañar y poner medidas para que éste se reduzca al mínimo, por lo que aunque sea algo que se repite constantemente y debe ser de carácter obligatorio, si usted es un corredor o corredora de ultrafondo (para el resto de la población activa no es algo desdeñable) debe de realizarse un buen chequeo médico cada temporada, y no estamos hablando de una simple prueba rutinaria realizada por el médico de familia (que tiene sus limitaciones sobre todo a nivel logístico). Estamos hablando de realizar una prueba de esfuerzo, la cual no sólo va a servir al médico especialista para descartar cualquier posible cardiopatía, si no que nos va a aportar información a nosotros mismos para el diseño de nuestros entrenamientos, pulsaciones a nivel basal, pulsaciones máximas por minuto, establecer el umbral aeróbico y el anaeróbico e incluso conocer nuestro consumo máximo de oxígeno. Toda una serie de datos que nuestro  entrenador va a emplear para programar nuestros entrenamientos y que serán cruciales para que éstos cumplan con los objetivos establecidos a través de la monitorización cardíaca de los contenidos que conforman la sesión a través del pulsómetro.

Este tipo de reconocimientos médicos difícilmente vamos a poder realizarlos a través del sistema público de salud, al menos dentro de los plazos que consideramos oportunos, por lo que si el deportista interesado no está federado y no pertenece a un club con servicios médicos, es muy probable que deba de pagarlo de su bolsillo. Los precios suelen variar desde los 50 a los 200 euros dependiendo del número de pruebas que lo compongan, pero la importancia del mismo hace que sea prácticamente obligatorio.

Una vez realizada la prueba de esfuerzo, ya conocemos un poco más nuestro cuerpo y, sobre todo, los límites en los que nos estamos moviendo en la actualidad, por lo que sólo nos queda ponernos en manos expertas y, a través de un correcto plan de entrenamientos, una buena alimentación y descanso (estos tres términos los abordaremos en futuras entregas) podemos superarnos sesión tras sesión, kilómetro tras kilómetro y así, de forma controlada y progresiva, podremos mejorar nuestro nivel de rendimiento y ¿por qué no? establecer nuevos límites.