Entrena a tu mente Enrique Roldán

Atrévete

12-03-2014

Muchas personas tenemos la tendencia a permanecer en situaciones que controlamos y en las que nos encontramos a gusto. Estas situaciones pueden ser tanto positivas (nuestra pareja, nuestros amigos, nuestro trabajo,…) como negativas (un atasco, las facturas, las discusiones con compañeros de oficina,…). Es la parte de la vida en la que desarrollamos habitualmente nuestros hábitos, rutinas o nuestras habilidades de comportamiento. Es el entorno que dominamos y en el que no nos sentimos amenazados. Esta es la denominada “zona de confort”.

"Si queremos aprender, debemos salir de nuestra zona de confort"

Más allá de esta zona encontramos la denominada “zona de aprendizaje”. Son las situaciones en las que vamos a poder observar, experimentar y aprender para crecer como personas o profesionales. Son una serie de situaciones nuevas, poco conocidas, que nos pueden atraer pero en las que también podemos asustarnos, por lo poco conocidas que son. Situaciones que van a exigir de nosotros un esfuerzo. Cualquier aprendizaje conlleva una exigencia, un trabajo, un sacrificio, y es la valoración que hagamos personalmente de si el esfuerzo merece la pena en comparación con lo que vamos a conseguir, lo que va a llevarnos a salir de nuestra zona de confort y crecer.

Si nos centramos en el mundo del deporte, hay muchos ejemplos de ese viaje hacia la zona de aprendizaje. Por ejemplo, cuando a uno de nuestros futbolistas le queremos hacer ver la importancia que puede tener para su completo desarrollo deportivo el poder manejar el balón con las dos piernas, le estamos pidiendo que aprenda, que abandone su zona de confort, que trabaje, que se esfuerce, y que será un futbolista mucho más completo si adquiere esa nueva cualidad que si no la adquiere.

O cuando a un jugador juvenil se le presenta la oportunidad de cambiar de aires y fichar por la cantera de un club importante, le estamos pidiendo que abandone su zona de confort: su ciudad, su familia, su entorno, su papel importante dentro del club al que pertenece, y que viaje a lo desconocido, encontrando que ese apoyo personal está lejos o que pasa a ser uno más de los muchos chicos que sueñan con jugar en clubes de primer nivel. No todo el mundo está dispuesto a arriesgarse.

Para que salgamos de nuestra zona de confort, el objetivo que pretendemos alcanzar debe ser muy atractivo, muy motivante, ya que nos va a exigir un sobresfuerzo, tanto a nivel físico como emocional. Y es ahí donde juegan un papel fundamental los técnicos o entrenadores. Ellos son los encargados de presentar a los deportistas ese objetivo, de marcarle las pautas que deben seguir paso a paso hasta alcanzarlo, ayudarlos en la recuperación anímica cuando vean que retroceden en el aprendizaje y entran ganas de tirar la toalla y volver a la zona de confort.

Si queremos aprender, debemos salir de nuestra zona de confort. Atrévete y da el paso, seguro que  merece la pena.