Entrena a tu mente Enrique Roldán

Los padres en el deporte base

24-10-2013

He conocido a muchos entrenadores de fútbol base a lo largo de los años, y además de los muchos impedimentos que se pueden tener para llevar a cabo unos entrenamientos de la forma adecuada en cuanto a horarios, disponibilidad de campos de entrenamiento o materiales, la mayoría de ellos me hablaban de un tema especialmente complicado de tratar, y en el que coinciden plenamente con los maestros, los padres de los niños y niñas a los que entrenan.

Un entrenador de base tiene que tener claro que unos padres ponen bajo su tutela, durante dos o tres horas a la semana, a lo más importante que tienen en su vida, sus hijos

Ante todo, un entrenador de base tiene que tener claro que unos padres ponen bajo su tutela, durante dos o tres horas a la semana, a lo más importante que tienen en su vida, sus hijos. De ahí que sea importante que los entrenadores tengan una comunicación fluida con los padres de sus jugadores. De ahí la importancia de reunirse con los padres de los niños y niñas a los que se entrena y explicarles qué es lo que se va a trabajar en la temporada y lo que se espera de ellos.

Las quejas de los técnicos se refieren a dos aspectos fundamentalmente, tan importantes como opuestos. De un lado están los padres de los que conocen la matrícula y modelo de coche puesto que dejan al niño o niña en la puerta de las instalaciones y lo recogen de igual forma al acabar el entreno o partido. Padres que no se preocupan por la evolución o comportamiento en el equipo de sus hijos,  o de fomentar la comunicación con el entrenador. Del lado opuesto están los padres que están siempre presentes, que participan en el juego desde la grada dando órdenes, o que critican al entrenador o a los otros niños del equipo en lugares donde pueden ser escuchados, como cerca del banquillo.

Ambas actitudes por parte de los padres son igualmente perjudiciales para el funcionamiento del equipo y para sus hijos, especialmente. El gritar desde la grada, corregir al entrenador o dar instrucciones durante los partidos lo único que provoca en el deportista joven es confusión, ya que debe decidir si hacer caso a su padre o a su entrenador.

También están los padres que piensan que sus hijos son los mejores del equipo y que todo el juego debería estar centrado en ellos, criticando el que se les cambie o que tengan menos participación en el juego de lo que ellos consideran.  Estas y otras actitudes pueden llevar a los niños a querer abandonar el deporte que practican para divertirse.

Los padres son una parte fundamental del deporte base. Sin ellos sería imposible que los niños y niñas participen en los entrenamientos y partidos llegando a su hora, que acudan con la indumentaria adecuada o que fomenten la práctica del deporte como un valor de salud en los más jóvenes. Pero deben ser especialmente cuidadosos con sus comportamientos delante de sus hijos, ya que son el modelo básico en el que éstos se fijan y tienden a imitar su conducta, por lo que piensan “si mi padre critica al entrenador o a mis compañeros, por qué no lo voy a hacer yo”.