Poste alto-Poste bajo Juanma Pastor

Melilla Baloncesto progresa adecuadamente ante un débil y flojo Oviedo

28-11-2015

  • El Decano valoró 131 puntos y 80 fueron de los interiores

  • El equipo ovetense bajó los brazos en el segundo cuarto

El Melilla Baloncesto sigue progresando adecuadamente y colocando las piezas “descarriadas” en su sitio. Este progreso, aunque sea con equipos inferiores, le viene de perlas para afrontar los partidos de nuestra liga (Palencia, Palma, Burgos y Breogan) con las máximas garantías. Las victorias ante Huesca, Prats, Clavijo y Oviedo con destellos de juego interesantes, abren nuevamente las puertas de la ilusión que se desvaneció ante Castellón.

El partido contra Oviedo era una nueva prueba para mantener la línea de juego de la semana pasada ante ‪Cocinas.com. Un comienzo de partido en el que los fantasmas del pasado volvían al Imbroda, con un equipo ovetense intenso en defensa y negando el pase interior a Sonseca, que creaban dudas nuevamente al ataque melillense donde sobrevivía del acierto de Asier Zengotitabengoa. Joseph Franch salía muy acelerado y Pelayo Larraona cogió el mando del partido. Franch necesita estabilizarse y saber donde está. No debe estar tan sobreprotegido y ser uno más. Unión Financiera tiraba a canasta muy solo pero con unos porcentajes muy bajos, solo Dani Trist en el juego interior anotaba sacando a Sonseca a 4 metros, y el madrileño siempre llegaba tarde a ese tiro. Sobrevivían de la defensa al pase interior pero en cuanto el equipo melillense hiciera jugar a sus pívots, Oviedo naufragaría, como así fue. Sin aportación en la pintura te conviertes en un equipo muy previsible. Termina los primeros 10 minutos con cierta igualdad, 21-18. Oviedo sacaba ventajas con Andrés Miso posteando a Pelayo y los guarismos se igualaban.

Los primeros tres minutos del segundo cuarto fueron un espejismo, el equipo de Carles Marco hacía un parcial de 0-8 pero el tiempo muerto de Alejandro dio resultado y volvían a pista Sonseca y Suka en el puesto de base, y todo cambió. Se recompone el partido, empezamos a funcionar en equipo y empezamos a “matar” desde 6,75. El equipo asturiano empieza a dar sensación de debilidad sin Jordan, pierden intensidad defensiva y capacidad ofensiva, la que aprovecha Melilla cogiendo la primera ventaja importante de 10 puntos arriba. Swing estuvo demasiado tiempo sentado, todo el segundo cuarto y eso lo pagaron caro.

Termina la primera parte con una ventaja de 7 puntos para los de Alcoba pero con sensaciones de jugar contra un equipo que bajaba los brazos poco a poco ante la incapacidad de anotación y por la soledad de su pívot Trist. Solo era cuestión de castigar el juego interior ovetense para romper el partido, y así fue. En la segunda parte, Melilla fue un rodillo ante un equipo débil, flojo y que bajó los brazos muy pronto. Los interiores locales imponían su ley y entre los 4 (Héctor, Brandon, Sonseca y Gatell) aportaron 80 puntos de valoración de los 131 que consiguió el equipo. Los melillenses se gustaban y disfrutaban de un partido que solo tuvo un equipo en pista y ese fue el Melilla Baloncesto. El resultado final fue de 95-65, una victoria que debe durar lo justo y seguir trabajando para ajustar los errores que aún hay en pista y alguna que otra “acción” aislada.

Podríamos entrar a valorar muchos detalles del partido pero no creo que sea oportuno por la debilidad del rival. Mi valoración va más allá del resultado. Me han gustado cosas como los minutos de Pelayo Larraona en un partido holgado, aunque el canterano esta vez no hizo el trabajo que debe hacer, pero le servirá para no volver hacerlo. También celebro que en la segunda parte hiciéramos muy partícipes al juego interior. La aportación de Héctor Manzano que por fin la suerte le sonríe, un Edwards aportando energía, Sonseca haciendo su trabajo y recuperando su estado físico, y sobre todo un Gatell fuerte cerca de aro. Estos detalles hacen nuevamente que bajemos los números con respecto a las pérdidas de balón, 9 fueron de las 15,5 de media que teníamos.