Mitos y leyendas Augusto Hoyo

Un globo que no se deshincha

17-07-2013

Uno de los lugares donde se genera mayor cantidad de mitos es entre las cuatro paredes de la sala de musculación, aquella instalación a la que algunos y algunas acuden un día para apuntarse y otro para darse de baja, y otros, este público si suele ser preferentemente masculino, parece que viven en él mismo y únicamente lo abandonan para acudir a la tienda de nutrición.

Se repiten una serie de errores que, como en otras actividades deportivas, pueden tener repercusiones bastantes perjudiciales para el individuo

La causa de que se genere tal cantidad de mitos y leyendas dentro del gimnasio tiene su origen en la experiencia que hablábamos en el artículo que abría esta sección. Pese a que la fuerza ha generado numerosísimas publicaciones, tanto a nivel divulgativo como científico, que tienen una base teórico-práctica muy bien fundamentada, y a que a día de hoy son numerosas las titulaciones que pueden dar una formación mínima en éste ámbito (NSCA, Federación Española de Culturismo, etc…) en estos centros deportivos pesan más los músculos antes que la formación a la hora de elegir al monitor de la sala (existiendo algunos gimnasios optan directamente por prescindir del mismo y dejar al usuario a su libre albedrío).

Si bien por una parte se puede observar que los ejercicios, tanto en su elección como en su ejecución, han ido mejorando y la transmisión de la técnica ha mejorado (seguramente alguna espalda u hombro se habrá quedado por el camino) se repiten una serie de errores que, como en otras actividades deportivas, pueden tener repercusiones bastantes perjudiciales para el individuo.

En primer lugar el hecho de prescindir del calentamiento es una tónica totalmente generalizada, ya no solo se prescinde del cardiovascular previo, si no que se pasa directamente al ejercicio marcado por la rutina sin realizar si quiera una movilidad previa. Ello tiene unas consecuencias no solo en forma de lesiones, si no que el hecho de no realizar una activación vegetativa y una amplitud de movimientos previa nos va a mermar posteriormente nuestro rendimiento durante la parte principal del entreno.

Otro de los legados del trabajo cutrero de musculación es el no trabajar las piernas, dando lugar  el mito del triángulo, unos pequeños gemelos sostienen una gran espalda, el cual constituye uno de los grandes errores en la práctica puesto que en la piernas encontramos una gran cantidad de masa muscular, la cual al trabajarla no sólo compensaremos nuestro tren inferior con el superior, sino que además al mover tal cantidad de masa muscular segregaremos mayor cantidad de hormona del crecimiento (GH), lo que nos ayudará a “crecer” a nivel general.

Por otra parte, existen algunos especímenes que solo pueden vivir en la zona de pesas y la sala de cardio les produce urticaria, escudándose en la leyenda de si haces aeróbico te quedas pequeño, así que prefieren conservar esas lorzas que salen de una dieta excesiva de batido de proteínas al 60%, guardando el 40% de hidratos como reserva en forma de longaniza alrededor de la cintura.

Algo que está cambiando poco a poco es que el entrenamiento de fuerza es solo para chicos. Por suerte cada vez hay más mujeres que se animan a romper con este tópico infundado y las salas de musculación no son coto cerrado de hombres. El adquirir un buen tono muscular es fundamental para la higiene postural y tiene repercusiones muy beneficiosas para la salud, por lo que este tipo de trabajos debe estar indicado, y adaptado claro, a ambos sexos y para todas las edades.

Por último si acuden a un gimnasio y encuestan al personal que se encuentra donde el peso libre sobre qué objetivo quieren alcanzar a través de su entrenamiento, el 95% responderá con términos similares a volumen, crecer, o hipertrofiar. Pues bien la hipertrofia no es más que un período dentro del entrenamiento de la fuerza, es decir, es un paso más por el que debemos pasar, y no basar únicamente nuestro entrenamiento en tratar de inflar el globo hasta que este reviente, algo que difícilmente va a pasar, pero sí que es verdad  que a los dos años ininterrumpidos de hacer una rutina basada únicamente en adquirir volumen el globo no es que vaya a reventar pero sí que es probable que haya alcanzado su máximo hasta el momento, entrando probablemente en un estado de fatiga muscular que nos impide seguir mejorando.

Pues bien, ha llegado el momento del descanso o periodo transitorio, que como en cualquier actividad física es fundamental, y el efecto residual de la fuerza es uno de los más arraigados, es decir, que porque paremos tres o cuatro semanas no vamos a perder todo lo trabajado con anterioridad, nuestra musculatura va a descansar e incluso, por supercompensación, es probable que las dos primeras semanas nos encontremos mejor que durante la fase de entrenamiento, llegando a la quinta semana en perfectas condiciones para afrontar una nueva temporada con garantías.

Como en cualquier entrenamiento deportivo, que es para lo que se crea una sala de musculación, debemos de planificar nuestro trabajo, y para ello debemos de contar con gente experta en la materia, puesto que planificar y programar deben de fundamentarse en unos conocimientos previos, estableciendo unos objetivos y una periodización o temporización que nos permita cumplir con lo que pretendemos a través de los períodos de entrenamiento establecidos (preferentemente adaptación, hipertrofia, fuerza máxima, definición, y transitorio), marcando metas que sean asumibles por nuestro organismo, ya que según algunos expertos se estipula que ganancias superiores a  500 gr de masa muscular por semana son límites casi inalcanzables por el organismo (ojo hablamos de masa muscular si alguno quiere además completar con longaniza ya sabe la combinación), por lo que los objetivos deben de establecerse a largo plazo, y las ganancias a corto plazo digamos que no son limpias.

Por lo tanto, a pesar de que poco a poco las tradiciones van cambiando y se están acabando con todo ese lastre de mitos y leyendas dentro del gimnasio, lo importante a la hora de empezar a muscular es pensar en nuestra salud, tener programado nuestro trabajo, realizar un calentamiento previo, y sobre todo no obsesionarnos con inflar el globo en menos tiempo de lo establecido por nuestro metabolismo, puesto que podemos caer en “tentaciones” poco lícitas y muy perjudiciales para nuestro organismo.